sebas g
Poeta recién llegado
Interrogantes. Uno tras otro acuden a mí.
Entre ellos, ninguna pregunta. Sólo interrogantes.
Me gustaría vivir sin más, mas yo mismo lo impido.
Escuché en determinado momento que no debía
asustarme de la oscuridad, ni huir de ella.
Así he vivido siempre rodeado de su elixir;
negras tinieblas, finales ignotos, estúpidos golpes.
Es tiempo de paz, sobriedad, frío gris.
Es tiempo de dormir, y soñar.
Momentos de abatimiento y soledad;
de recuerdos y poesía.
El agua de este ambiente hostil se condensa en las ventanas;
fuera, la nieve intenta alejarme de la ambigüedad, del desdén,
de caminos abiertos a los deseos incumplidos. A ti.
No es fácil soportar el peso de la soledad cuando es el cansancio
el gobernador de mis movimientos, e insuficientes mis escasas alegrías.
Estrecharé lazos que me aten a la rutina,
para que así la vida tenga algún significado.
Comunicaré mis sentimientos a quien quiera escucharlos,
mi lujuria, a quien sepa dominarla.
Es tarde para morir.
Tarde, para decirte que te quiero.
Tarde para sentirlo, disculparme, besarte, casarnos...
No, nunca me habría casado contigo.
Demasiado bella para ser mujer de un solo hombre.
Es tarde ya, me lo ha confesado el invierno.
Dejé de verte hace dos meses.
Parece que han pasado años.
Tus labios, quedan muy lejos.
Tus besos, son parte de mis fantasías,
y eso parecen haber sido siempre.
Fantasía es lo que intenté contigo.
Demasiado buena para este inmoral que escribe.
Me alimento de tu recuerdo
cuando aprieta la melancolía.
Tarde es para recordarte.
Tarde para amar.