Quisiera hoy, que la noche sea eterna;
que la luz del amanecer no rompa la penumbra;
he caído, y mi alma grita descanso,
he caído, y mi mente se esconde del día.
Huyo, con el corazón fatigado, pero huyo
de mí mismo, como el niño de su sombra.
En un juego macabro, lo efímero se disfrazó de vida;
y la vida perdió su brillo.
El galope antes lejano, ahora desgarra el silencio,
y lo absurdo se hace innegable;
sí, el amanecer tendrá que postergarse,
la noche, la noche durará siempre
que la luz del amanecer no rompa la penumbra;
he caído, y mi alma grita descanso,
he caído, y mi mente se esconde del día.
Huyo, con el corazón fatigado, pero huyo
de mí mismo, como el niño de su sombra.
En un juego macabro, lo efímero se disfrazó de vida;
y la vida perdió su brillo.
El galope antes lejano, ahora desgarra el silencio,
y lo absurdo se hace innegable;
sí, el amanecer tendrá que postergarse,
la noche, la noche durará siempre