De cotillas la tele esta infectada,
contaminando incluso otros canales,
si la publicidad con sus caudales,
a la basura acude interesada.
Lenguaraz, viperina y desbocada
la estupidez esparce por seriales;
los guionistas fuera de modales
a su audiencia mantienen embobada.
Con un estilo zafio y recurrente
cualquier rumor hilvanan con soltura
tejiendo un folletín efervescente.
Que irradiado en la tonta crïatura,
a cambio de dinero iridiscente,
le roban todo brillo de cultura.
Amadeo.
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