Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Es un dolorcito
Es como el despertar de una la pierna mutilada
que no es de uno pero, si de alguien que se ama,
de esos que no duelen en el alma
porque un alma no soporta eso,
como el perderlo todo y que te consuelen;
no te apures la salud es lo que importa,
lo demás se recupera,
es como el valor que se murió cuando te fuiste,
es como el haberme cerrado la despensa y
botar la llave sabiendo que me apuran
las caricias de tus manos encerradas a perpetua,
como el no tener más aire y respirar por conveniencia,
como el tragar a sorbos hiel con soda, o
veneno en las rocas donde te miraba
con el horizonte de pleonasmo.
Es, terrón de luna en novilunio,
despertar de algún marasmo y
descubrir que luna es el marasmo que un pendejo
puso en el cielo para distraerme de la vida y
después obligarme a desayunar en los mañanas pan con hipo.
Es, príncipe de Tlaquepaque,
el saber que existes y
que ya sin bromas, cuerdo,
más que cuerdo, le inventaste a mi salud;
la sordera al silencio.
Gayo. 11.1.11 en una tarde en la que me digo "no había otro final posible" y no saber qué duele más, saber qué lo sabía, o haber dejado que pasara.
Nota 1. La tristeza es la banca en donde se descansa, en ocasiones, cuando se ha caminado sobre la ruta de la felicidad, por lo menos unos pasos.
Nota 2. Bono sencillo
Nota 3. Nada es más sencillo y tan complejo como dejar de hacerse pendejo.
Nota 1 de la 3 sin ofender a nadie y menos a mí.
.
Es como el despertar de una la pierna mutilada
que no es de uno pero, si de alguien que se ama,
de esos que no duelen en el alma
porque un alma no soporta eso,
como el perderlo todo y que te consuelen;
no te apures la salud es lo que importa,
lo demás se recupera,
es como el valor que se murió cuando te fuiste,
es como el haberme cerrado la despensa y
botar la llave sabiendo que me apuran
las caricias de tus manos encerradas a perpetua,
como el no tener más aire y respirar por conveniencia,
como el tragar a sorbos hiel con soda, o
veneno en las rocas donde te miraba
con el horizonte de pleonasmo.
Es, terrón de luna en novilunio,
despertar de algún marasmo y
descubrir que luna es el marasmo que un pendejo
puso en el cielo para distraerme de la vida y
después obligarme a desayunar en los mañanas pan con hipo.
Es, príncipe de Tlaquepaque,
el saber que existes y
que ya sin bromas, cuerdo,
más que cuerdo, le inventaste a mi salud;
la sordera al silencio.
Gayo. 11.1.11 en una tarde en la que me digo "no había otro final posible" y no saber qué duele más, saber qué lo sabía, o haber dejado que pasara.
Nota 1. La tristeza es la banca en donde se descansa, en ocasiones, cuando se ha caminado sobre la ruta de la felicidad, por lo menos unos pasos.
Nota 2. Bono sencillo
Nota 3. Nada es más sencillo y tan complejo como dejar de hacerse pendejo.
Nota 1 de la 3 sin ofender a nadie y menos a mí.
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