Es un túnel profundo y oscuro.
Detrás de mi espalda hay un gran muro.
De paredes húmedas y duras
brota sangre por las hendiduras.
Ratas con un aliento de hiel
al pasar me desgarran la piel.
En el suelo, cubierta de escoria
queda sepultada la memoria.
Es un sitio horrible,
no ha de ser posible
que pueda existir.
Intento salir.
Emprendo la huida
buscando salida,
nervioso tropiezo
y de nuevo empiezo
a correr pero al fin me hundo.
¿Quién me hace sentir inmundo,
quién es con tanta insistencia?
Lo sabes, soy tu conciencia
Negras serpientes bajan por el techo,
biscosas se extienden por mi pecho.
Lucho, caigo al suelo. Los gusanos
despacio se suben por mis manos
y penetrando por las heridas
me chupan las venas enmohecidas,
rasgan a jirones mis entrañas.
-Maldita sea, cómo te ensañas.-
Tan solo padeces
lo que te mereces,
pues estos horrores
guardan los dolores
que con tu injusticia
pagas la caricia
de quien te da amor
sin pedir favor.
Detrás de mi espalda hay un gran muro.
De paredes húmedas y duras
brota sangre por las hendiduras.
Ratas con un aliento de hiel
al pasar me desgarran la piel.
En el suelo, cubierta de escoria
queda sepultada la memoria.
Es un sitio horrible,
no ha de ser posible
que pueda existir.
Intento salir.
Emprendo la huida
buscando salida,
nervioso tropiezo
y de nuevo empiezo
a correr pero al fin me hundo.
¿Quién me hace sentir inmundo,
quién es con tanta insistencia?
Lo sabes, soy tu conciencia
Negras serpientes bajan por el techo,
biscosas se extienden por mi pecho.
Lucho, caigo al suelo. Los gusanos
despacio se suben por mis manos
y penetrando por las heridas
me chupan las venas enmohecidas,
rasgan a jirones mis entrañas.
-Maldita sea, cómo te ensañas.-
Tan solo padeces
lo que te mereces,
pues estos horrores
guardan los dolores
que con tu injusticia
pagas la caricia
de quien te da amor
sin pedir favor.