chc
Christian
Es una pena tu lejanía.
Una reverencia innecesaria.
Desde el lugar que te recuerdo
hasta el lugar donde te tengo,
hay demasiada vida,
y tanta memoria marginada.
Es una burla al encuentro
que planeamos cada día,
la rutina tan temida
al servicio de la mentira.
Es una pena tu esfuerzo.
Una tentación peligrosa.
Desde aquello que sentías
hasta esto que regalas,
hay un cielo de carencias,
y lástima amontonada.
Es sin duda desgraciado
el momento en que culmina
la noche que compartimos
sin sentirte a mi lado.
Porque no es suficiente
que te vean mis ojos,
que te rocen mis manos.
Hace falta que el vaivén
del corazón desesperado,
nos despoje del pensar,
nos arroje sin escrúpulos
al abismo del ningún lado.
Donde supimos estar,
sin saberlo, enamorados.
Una reverencia innecesaria.
Desde el lugar que te recuerdo
hasta el lugar donde te tengo,
hay demasiada vida,
y tanta memoria marginada.
Es una burla al encuentro
que planeamos cada día,
la rutina tan temida
al servicio de la mentira.
Es una pena tu esfuerzo.
Una tentación peligrosa.
Desde aquello que sentías
hasta esto que regalas,
hay un cielo de carencias,
y lástima amontonada.
Es sin duda desgraciado
el momento en que culmina
la noche que compartimos
sin sentirte a mi lado.
Porque no es suficiente
que te vean mis ojos,
que te rocen mis manos.
Hace falta que el vaivén
del corazón desesperado,
nos despoje del pensar,
nos arroje sin escrúpulos
al abismo del ningún lado.
Donde supimos estar,
sin saberlo, enamorados.
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