Es la oscura realidad de quererte
cuando ya mis letras no alcanzan
para apuntalar los detalles
de la casa enmohecida;
cuando este afán de vida
no nos libera,
es un pedazo de muerte,
de olvido tibio de noviembre.
Desterrado de todas partes,
es un eterno errante de luces,
de obscuridades,
de tus ojos y no.
Es, quizás, otro yo.
Espero disculpen que haya estado ausente por casi un año, pero no tenía conexión.