Es...
Es la perfección más imperfecta.
Es o que dice. Es lo que calla.
Es lo que muestra. Es lo que esconde.
Es lágrima escondida en alegría desmesurada.
Es cordón con la medida justa.
Es sencillez que emula a la elegancia.
Es cordialidad. Es reserva.
Es centro del universo donde su realeza danza.
Es la corrección más incorrecta.
Es radiante sonrisa que hiere con la mirada.
Es osadía contenida. Es prudencia.
Es generosidad de egoísmo empapada.
Es lo que tiene, lo que desprecia, lo que niega.
Es lo que pide. Es lo que no alcanza.
Es sensualidad. Es cariño.
Es silencio para quien su ego sacia.
Es la lealtad más desleal.
Es mentira, de verdad disfrazada.
Es quiero y no puedo, puedo y no quiero.
Es sí, pero no. Es caricia de alborada.
Es cobardía en el verbo, cobardía en la acción.
Es celo con el que secretos guarda.
Es pulcritud. Es precisión.
Es a quien alabanza o insulto no se le escapan
más allá de lo que necesita escuchar
quien su discurso aguarda.
Es mirada profunda que en silencio expresa
lo que, por miedo, los labios callan.
Es sonreír si una sonrisa hiere.
Es nublar el rostro cuando la furia daña.
Es desear el beso que no da. Es censurar un beso.
Es de ternura, disimulada ansia...
Quisiera esta descripción, aquí y ahora,
seguir adornando con más gracias.
Pero perdí la musa que antaño
susurraba a mi oído las palabras.
Si tú la encuentras en un camino,
házmelo saber e iré a buscarla.
No quiero que, por no andar,
siga ella perdida
y acabe yo por morir callada.
Es la perfección más imperfecta.
Es o que dice. Es lo que calla.
Es lo que muestra. Es lo que esconde.
Es lágrima escondida en alegría desmesurada.
Es cordón con la medida justa.
Es sencillez que emula a la elegancia.
Es cordialidad. Es reserva.
Es centro del universo donde su realeza danza.
Es la corrección más incorrecta.
Es radiante sonrisa que hiere con la mirada.
Es osadía contenida. Es prudencia.
Es generosidad de egoísmo empapada.
Es lo que tiene, lo que desprecia, lo que niega.
Es lo que pide. Es lo que no alcanza.
Es sensualidad. Es cariño.
Es silencio para quien su ego sacia.
Es la lealtad más desleal.
Es mentira, de verdad disfrazada.
Es quiero y no puedo, puedo y no quiero.
Es sí, pero no. Es caricia de alborada.
Es cobardía en el verbo, cobardía en la acción.
Es celo con el que secretos guarda.
Es pulcritud. Es precisión.
Es a quien alabanza o insulto no se le escapan
más allá de lo que necesita escuchar
quien su discurso aguarda.
Es mirada profunda que en silencio expresa
lo que, por miedo, los labios callan.
Es sonreír si una sonrisa hiere.
Es nublar el rostro cuando la furia daña.
Es desear el beso que no da. Es censurar un beso.
Es de ternura, disimulada ansia...
Quisiera esta descripción, aquí y ahora,
seguir adornando con más gracias.
Pero perdí la musa que antaño
susurraba a mi oído las palabras.
Si tú la encuentras en un camino,
házmelo saber e iré a buscarla.
No quiero que, por no andar,
siga ella perdida
y acabe yo por morir callada.