versus
Poeta recién llegado
Esa flor que no es sueño
Ni aún, fruto maduro,
Pero sí pleno, robusto,
Perfectamente cierto,
Como el incendio inmenso
De infinitas rosas rojas
En el manantial
De esta sangre que venero.
Abiertos pétalos a la luz
Ante paisajes encendidos
De suspiros y apócrifos besos
En el sueño mismo donde muero.