Quinto Brena
Poeta adicto al portal
una mujer palpitante cubierta
de lino fino de la corte faraónica
enrollada en su bufanda
y oculta
para cazar a ese soñador que algunos creían incauto
Pero el nombre del soñador es desde antes que ella
escrito también después por dos generaciones en el desierto
y muchos habrían pasado por esas aguas pero era imagen
de lo que vendría después a ser nuestro propio barro
porque somos vasija y nos quebramos
bajo las manos del que nos recibe con su vida
dos hablan ahora por encima de nosotros
y uno entre nosotros como con una balanza
entre estas dos vidas nos encuentran
consumiendo nuestros huesos para que luego se levanten
y hablen con letras que son
dulces por fuera pero amargas por dentro
será entonces el tiempo de que se recojan semillas
caminos, pedregales, espinos, horizontes
mujeres cubiertas de peluches esperando en las paredes
por el siguiente hombre que quiera seguirlas hasta la muerte
niños catapultándose desde las banquetas
otras mujeres que nos miran desde la oscuridad de su día
vestidas de mujer y de conciencias que las ocultan parcialmente
por eso otros ya se habrían dado cuenta
la prisión era real aunque se oculten evidencias
sólamente una parte de lo que vemos subsiste
para que dejemos entonces de vivir penosamente
darnos cuenta
que lo que al fin nos mantiene vivos no es el agua del pozo
es una cisterna paralela aunque no
de nuestro mismo tiempo y dimensiones
por eso quisiéramos que nos ocultaran las nubes
antes de darnos cuenta que la mujer se lamenta
se disuelven sus amantes bajo la prosperidad de su árbol
de lino fino de la corte faraónica
enrollada en su bufanda
y oculta
para cazar a ese soñador que algunos creían incauto
Pero el nombre del soñador es desde antes que ella
escrito también después por dos generaciones en el desierto
y muchos habrían pasado por esas aguas pero era imagen
de lo que vendría después a ser nuestro propio barro
porque somos vasija y nos quebramos
bajo las manos del que nos recibe con su vida
dos hablan ahora por encima de nosotros
y uno entre nosotros como con una balanza
entre estas dos vidas nos encuentran
consumiendo nuestros huesos para que luego se levanten
y hablen con letras que son
dulces por fuera pero amargas por dentro
será entonces el tiempo de que se recojan semillas
caminos, pedregales, espinos, horizontes
mujeres cubiertas de peluches esperando en las paredes
por el siguiente hombre que quiera seguirlas hasta la muerte
niños catapultándose desde las banquetas
otras mujeres que nos miran desde la oscuridad de su día
vestidas de mujer y de conciencias que las ocultan parcialmente
por eso otros ya se habrían dado cuenta
la prisión era real aunque se oculten evidencias
sólamente una parte de lo que vemos subsiste
para que dejemos entonces de vivir penosamente
darnos cuenta
que lo que al fin nos mantiene vivos no es el agua del pozo
es una cisterna paralela aunque no
de nuestro mismo tiempo y dimensiones
por eso quisiéramos que nos ocultaran las nubes
antes de darnos cuenta que la mujer se lamenta
se disuelven sus amantes bajo la prosperidad de su árbol