¡Que noche tan sublime y esperada!
Te tuve entre mis brazos como si eternamente
mi cuerpo se nutriera de tu hermosa mirada:
De tu mirada alegre de mujer inocente.
Te ame como a un delirio, con nostalgia, sin prisa
y tú fuiste el silencio que amaneció en mis ojos
y fuiste la ilusión que traía la brisa,
el aire que nacía al pie de tus antojos.
Una noche sedienta de amor y de alegría,
una noche por siempre para darte mi alma,
una noche completa para que fueras mía,
una noche de ayer, tormentosa, sin calma.
Cuanto deseo escondido cruzó la noche aquella
mientras tú me querías hasta que llegó el día,
con un sueño incansable, con un brillo de estrellas
que ilumina mi ser aún hoy todavía.
Y al renacer el recuerdo de esa noche dorada,
tú vives en mi piel como si nuevamente
mi cuerpo se nutriera de tu hermosa mirada:
De tu mirada eterna de mujer inocente.
Te tuve entre mis brazos como si eternamente
mi cuerpo se nutriera de tu hermosa mirada:
De tu mirada alegre de mujer inocente.
Te ame como a un delirio, con nostalgia, sin prisa
y tú fuiste el silencio que amaneció en mis ojos
y fuiste la ilusión que traía la brisa,
el aire que nacía al pie de tus antojos.
Una noche sedienta de amor y de alegría,
una noche por siempre para darte mi alma,
una noche completa para que fueras mía,
una noche de ayer, tormentosa, sin calma.
Cuanto deseo escondido cruzó la noche aquella
mientras tú me querías hasta que llegó el día,
con un sueño incansable, con un brillo de estrellas
que ilumina mi ser aún hoy todavía.
Y al renacer el recuerdo de esa noche dorada,
tú vives en mi piel como si nuevamente
mi cuerpo se nutriera de tu hermosa mirada:
De tu mirada eterna de mujer inocente.
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