avel omaya
Poeta recién llegado
Dijiste adios...
alma de un refugio que se equivoco de tiempo
y desperdicio la ternura,
que siempre tuvo inicio en sus tristes ojos.
De tu boca se desprendio aquella palabra
y voló hacia el lado triste de mi corazón.
Tu purificaste mi desorden amoroso,
flor inocente de mi desierto mundo.
Siempre vendrá y será tuya la primavera
y el dorado otoño,
donde dejé olvidada la nostalgia de tu piel morena.
Pero dijiste adios...
y se quedo en mi la pena
de un inconcluso amor sin noche serena.
Era en ti donde deseaba que se aclararan
mis besos.
Era en ti donde quería dejar anclada para siempre
mi alma.
Eras y seras tu,
el alma que llenó de frutos el amor
que me acosaba.
Avel Omaya.
alma de un refugio que se equivoco de tiempo
y desperdicio la ternura,
que siempre tuvo inicio en sus tristes ojos.
De tu boca se desprendio aquella palabra
y voló hacia el lado triste de mi corazón.
Tu purificaste mi desorden amoroso,
flor inocente de mi desierto mundo.
Siempre vendrá y será tuya la primavera
y el dorado otoño,
donde dejé olvidada la nostalgia de tu piel morena.
Pero dijiste adios...
y se quedo en mi la pena
de un inconcluso amor sin noche serena.
Era en ti donde deseaba que se aclararan
mis besos.
Era en ti donde quería dejar anclada para siempre
mi alma.
Eras y seras tu,
el alma que llenó de frutos el amor
que me acosaba.
Avel Omaya.