Arturo Ciorán
Poeta recién llegado
Deseo una región de tu cuerpo
con avidez.
Lo he dibujado varias veces
en mi cabeza.
No es nada concupiscente,
aunque sí hay piel.
Deseo esa región de tu cuerpo
entre tu mejilla
y tu hombro;
deseo reposar allí mi cabeza,
tu cuello desnudo
como almohada.
Quiero cerrar mis ojos,
enceguecerme con la negrura de mis párpados,
anular mis pensamientos,
y sentir la suavidad y tu calor
en mi malar.
Deseo empotrar ahí mi triste semblante
y quedarme a vivir,
mientras tu carillo y la comisura de tu labio
se deslizan por mi oreja
y tus dedos buscan entrecruzarse
con los vellos de mi nuca.
Quiero sentir ese exiguo escalofrío
y disiparlo con una bocanada de tu aroma
y arrullarme con el murmullo de la televisión,
pero sin entender una sola palabra.
con avidez.
Lo he dibujado varias veces
en mi cabeza.
No es nada concupiscente,
aunque sí hay piel.
Deseo esa región de tu cuerpo
entre tu mejilla
y tu hombro;
deseo reposar allí mi cabeza,
tu cuello desnudo
como almohada.
Quiero cerrar mis ojos,
enceguecerme con la negrura de mis párpados,
anular mis pensamientos,
y sentir la suavidad y tu calor
en mi malar.
Deseo empotrar ahí mi triste semblante
y quedarme a vivir,
mientras tu carillo y la comisura de tu labio
se deslizan por mi oreja
y tus dedos buscan entrecruzarse
con los vellos de mi nuca.
Quiero sentir ese exiguo escalofrío
y disiparlo con una bocanada de tu aroma
y arrullarme con el murmullo de la televisión,
pero sin entender una sola palabra.