davidul
Poeta asiduo al portal
Esa tierna y débil mirada,
dura una fugacidad,
perdurando en la eternidad
como un jolgorio de trinos,
en las frágiles noches de abril.
Di me, susurrando las palabras,
que embrujo tiene tus ojos.
Me clavas, cuando me miras,
y me crucificas, cuando no están.
Los veo y los siento,
después de un mar de tiempo,
y aun, no comprendo,
el veneno adictivo,
del conjuro de tu mirada.
¡Ojala! cubriera el cielo,
la eterna penumbra,
Tus ojos me guiarían,
como me guían,
hacia la locura infinita.
dura una fugacidad,
perdurando en la eternidad
como un jolgorio de trinos,
en las frágiles noches de abril.
Di me, susurrando las palabras,
que embrujo tiene tus ojos.
Me clavas, cuando me miras,
y me crucificas, cuando no están.
Los veo y los siento,
después de un mar de tiempo,
y aun, no comprendo,
el veneno adictivo,
del conjuro de tu mirada.
¡Ojala! cubriera el cielo,
la eterna penumbra,
Tus ojos me guiarían,
como me guían,
hacia la locura infinita.