Dice el poeta, que nuestro sentir, es como llovizna;
y esas palabras, como la tinta que retiene la humedad…
cada reverdecer de la ciudad, en nuestra respiración.
Que las flores, colorean, nuestras intrépidas promesas;
y en sus manos, resolvemos ese instante,
donde todos los pájaros cantores, regresan.
Esas mañanas, adorables, del trabajo;
donde el corazón camina, para ronronear a su vera…
sol de raíces y calor humano,
inevitables desembocaduras del anhelo.
Esas mañanas, para encender la piel,
y caer a un mundo ideal y sencillo,
de labradas ternuras que conversan.
Mañanas, donde siempre, redescubrirla,
cada vez más guapa.
y esas palabras, como la tinta que retiene la humedad…
cada reverdecer de la ciudad, en nuestra respiración.
Que las flores, colorean, nuestras intrépidas promesas;
y en sus manos, resolvemos ese instante,
donde todos los pájaros cantores, regresan.
Esas mañanas, adorables, del trabajo;
donde el corazón camina, para ronronear a su vera…
sol de raíces y calor humano,
inevitables desembocaduras del anhelo.
Esas mañanas, para encender la piel,
y caer a un mundo ideal y sencillo,
de labradas ternuras que conversan.
Mañanas, donde siempre, redescubrirla,
cada vez más guapa.