Poetakz
Poeta recién llegado
Esas notas de piano
me traen olvidos:
yo era el niño contentón
de cachetes rojos y nariz abombada
que amaba a Anielka en silencio...
Yo, el mismo niño
que la vio partir...
el mismo niño que se hizo adolescente
y la aguardaba, con la esperanza
de poder reconocerla si volvía...
Ay, tristes notas de piano...
Sólo sollozos me traen:
recuerdo que me preocupé
cuando hube de usar lentes,
o cuando me salió acné,
porque si Anielka volvía
no me podría reconocer.
Ya es tarde...
Ni ella ni yo
nos reconoceríamos
si volviésemos a vernos...
por mucho que lo sintieran
nuestros corazones...
Muchos años se nos fueron
sin tenernos el uno al otro,
aunque yo aún la espere.
Este piano es la puerta
a ese niño, a ese tiempo,
a ese amor que se marchó.
Ya el tiempo se la ha llevado,
disolviendo su presencia
en un café con dos de sal,
no de azúcar.
Qué triste recordarte,
Anielka, niña de mi ayer,
con esas notas de piano
que pintan en el aire
tu nombre,
que hacen en mis ojos
un riachuelo,
que hacen en mi garganta
un nudo,
y salpican mi estancia
con ayer.
me traen olvidos:
yo era el niño contentón
de cachetes rojos y nariz abombada
que amaba a Anielka en silencio...
Yo, el mismo niño
que la vio partir...
el mismo niño que se hizo adolescente
y la aguardaba, con la esperanza
de poder reconocerla si volvía...
Ay, tristes notas de piano...
Sólo sollozos me traen:
recuerdo que me preocupé
cuando hube de usar lentes,
o cuando me salió acné,
porque si Anielka volvía
no me podría reconocer.
Ya es tarde...
Ni ella ni yo
nos reconoceríamos
si volviésemos a vernos...
por mucho que lo sintieran
nuestros corazones...
Muchos años se nos fueron
sin tenernos el uno al otro,
aunque yo aún la espere.
Este piano es la puerta
a ese niño, a ese tiempo,
a ese amor que se marchó.
Ya el tiempo se la ha llevado,
disolviendo su presencia
en un café con dos de sal,
no de azúcar.
Qué triste recordarte,
Anielka, niña de mi ayer,
con esas notas de piano
que pintan en el aire
tu nombre,
que hacen en mis ojos
un riachuelo,
que hacen en mi garganta
un nudo,
y salpican mi estancia
con ayer.