Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Escalando cielos
¡Ay el mar!, con sus olas, solitario
redondeando sobre el suelo, arenas,
con su sal y su aroma, con las penas
su vaivén es reflejo imaginario.
Viene y va, el sube y baja de un velero,
dispuesto a navegar con esa suerte
el ímpetu infernal que grita muerte
y espuma caracolas, traicionero.
Seco como la tierra seca ruge
y espero de los vuelos el regalo,
seco como la rama seca cruje
paciente de la lluvia, casi ralo,
perdido en la ilusión que da el embruje,
postrado en el afán, al cielo escalo.
¡Ay el mar!, con sus olas, solitario
redondeando sobre el suelo, arenas,
con su sal y su aroma, con las penas
su vaivén es reflejo imaginario.
Viene y va, el sube y baja de un velero,
dispuesto a navegar con esa suerte
el ímpetu infernal que grita muerte
y espuma caracolas, traicionero.
Seco como la tierra seca ruge
y espero de los vuelos el regalo,
seco como la rama seca cruje
paciente de la lluvia, casi ralo,
perdido en la ilusión que da el embruje,
postrado en el afán, al cielo escalo.