El corazón agitado,
las manos temblorosas
y un ligero rubor..
La vieja escalera,
más crujiente que nunca,
la de tantos encuentros casuales,
hoy parece más cálida,
como acogiéndola entre guirnaldas de rosas,
cual estampita.
El aliento se cortó un momento
preparándose al cara a cara,
a una mirada cómplice,
o quizás,
a un refrescante nudo abrazo
Buscando pretexto,
la esperanza quiso refrescarse,
la mirada buscó al reojo,
el oído se afinó al extremo,
sólo un pedazo de su voz inconfundible
hubiera bastado un murmullo
La búsqueda se hizo directa
descarada
no cabían preguntas en el ya tosco disimulo.
El tiempo y la ilusión,
finalmente se agotaron,
se agotaron los pretextos
ella está lejos!
la tristeza inunda todo.
Queda
entregarse al lento retorno,
abatidos los humos,
inusualmente los pies cansados
y un suspiro inconcluso en el pecho
Si sólo hubiera visto los dos luceros de sus ojos!
las manos temblorosas
y un ligero rubor..
La vieja escalera,
más crujiente que nunca,
la de tantos encuentros casuales,
hoy parece más cálida,
como acogiéndola entre guirnaldas de rosas,
cual estampita.
El aliento se cortó un momento
preparándose al cara a cara,
a una mirada cómplice,
o quizás,
a un refrescante nudo abrazo
Buscando pretexto,
la esperanza quiso refrescarse,
la mirada buscó al reojo,
el oído se afinó al extremo,
sólo un pedazo de su voz inconfundible
hubiera bastado un murmullo
La búsqueda se hizo directa
descarada
no cabían preguntas en el ya tosco disimulo.
El tiempo y la ilusión,
finalmente se agotaron,
se agotaron los pretextos
ella está lejos!
la tristeza inunda todo.
Queda
entregarse al lento retorno,
abatidos los humos,
inusualmente los pies cansados
y un suspiro inconcluso en el pecho
Si sólo hubiera visto los dos luceros de sus ojos!