Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al ansiar el viaje sin espasmos,
tuve miedo de tus miedos,
de la estéril vida nadie sale sin manchas.
Lucias rasgos contraídos,
emergían inconstancias de tus
labios lastimados.
Sé que el cielo fecundó opacidades,
fecundó el largo desvarío.
Y acunado en la frondosa sombra,
Protegió la oscilación del amor infrecuente,
no debes urgir la dirección equivocada,
esa salida desdoblada, que arrebata
obedece a las sombras mezquinas,
El escampado podría ser el sitio indicado
un misterio seductor, la eclosión apropiada.
El amor no es el ídolo de piedra tallada
con lenguas muertas.
No lo ansío acorralado en extraños lugares,
no lo ansío vencido por ritos aunados en la
inmensidad del fulgurante sol de la
mañana...
Con los brazos extendidos saludamos al amor
salvado del escarnio,
y del amanecer
desbastado por el ímpetu suspendido de la
arena...
tuve miedo de tus miedos,
de la estéril vida nadie sale sin manchas.
Lucias rasgos contraídos,
emergían inconstancias de tus
labios lastimados.
Sé que el cielo fecundó opacidades,
fecundó el largo desvarío.
Y acunado en la frondosa sombra,
Protegió la oscilación del amor infrecuente,
no debes urgir la dirección equivocada,
esa salida desdoblada, que arrebata
obedece a las sombras mezquinas,
El escampado podría ser el sitio indicado
un misterio seductor, la eclosión apropiada.
El amor no es el ídolo de piedra tallada
con lenguas muertas.
No lo ansío acorralado en extraños lugares,
no lo ansío vencido por ritos aunados en la
inmensidad del fulgurante sol de la
mañana...
Con los brazos extendidos saludamos al amor
salvado del escarnio,
y del amanecer
desbastado por el ímpetu suspendido de la
arena...
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