En la ciudad se oyen los pasos
de aquellos infortunados que la habitan maltrechos,
siendo declarados de su débil estructura desconocedores
y esclavos de sus manipulados y finitos derroches.
Pero una ineludible escasez energética y una falta de víveres
son suficientes para elevar una masa amaestrada hacia horridos depredadores.
Dando a lugar que hasta los más altos clasistas económicos
teman por su existencia y bienes acumulados de modos caciquiles y explotadores.
de aquellos infortunados que la habitan maltrechos,
siendo declarados de su débil estructura desconocedores
y esclavos de sus manipulados y finitos derroches.
Pero una ineludible escasez energética y una falta de víveres
son suficientes para elevar una masa amaestrada hacia horridos depredadores.
Dando a lugar que hasta los más altos clasistas económicos
teman por su existencia y bienes acumulados de modos caciquiles y explotadores.