ESCENA DE CABARET
Entre las lineas filamentosas color púrpura
surgió la voz
Una voz sin cuerpo ni alojamiento
voz poderosa y liminar
incienso ondulante en el sacrificio nocturno.
Apenas las vestimentas de seda roja
podían reprimir sus estremecimientos
Las luces de neón se conturbaban y emitían tenues aullidos
Cuerpos desnaturalizados apenas minerales
sitiaban compactos conglomerados de carne
que insinuaban senos sexos muslos vientres abiertos.
Luces cenitales apostrofaban la orgía
El piano repetía las angustiosas llamadas del saxo
y un rítmico golpeteo de badajo
contraía en espasmos las especulares imágenes
No todos los sombreros eran de copa.
De alguno de ellos brotaban alondras con aspecto de murciélago
mientras la striper doblaba las rodillas en señal de sumisión.
Las líneas filamentosas oscilaban
agitadas por la voz incolora que nacía de un sin-cuerpo.
Había parejas que danzaban sobre sus piernas varicosas
Había cabezas sin ojos para fabricar recuerdos
Había una voz que era aguardiente
Y un saxofón que ignoraba los arpegios.
Sillas con osamentas por respaldo
Mesas con aguafuertes y silencio
El piano desgranaba los rojos frutos agarenos
y un moscardón incipiente zumbaba entre las mujeres
que negaban sexo a los negros.
En el cabaret llora el cielo desde la bola de espejos
y la vendedora de cigarros reparte biblias en verso.
Es el cabaret.
Venga y disfrute.
Ilust.: Paul Biddie (del blog Uno de los nuestros)
Entre las lineas filamentosas color púrpura
surgió la voz
Una voz sin cuerpo ni alojamiento
voz poderosa y liminar
incienso ondulante en el sacrificio nocturno.
Apenas las vestimentas de seda roja
podían reprimir sus estremecimientos
Las luces de neón se conturbaban y emitían tenues aullidos
Cuerpos desnaturalizados apenas minerales
sitiaban compactos conglomerados de carne
que insinuaban senos sexos muslos vientres abiertos.
Luces cenitales apostrofaban la orgía
El piano repetía las angustiosas llamadas del saxo
y un rítmico golpeteo de badajo
contraía en espasmos las especulares imágenes
No todos los sombreros eran de copa.
De alguno de ellos brotaban alondras con aspecto de murciélago
mientras la striper doblaba las rodillas en señal de sumisión.
Las líneas filamentosas oscilaban
agitadas por la voz incolora que nacía de un sin-cuerpo.
Había parejas que danzaban sobre sus piernas varicosas
Había cabezas sin ojos para fabricar recuerdos
Había una voz que era aguardiente
Y un saxofón que ignoraba los arpegios.
Sillas con osamentas por respaldo
Mesas con aguafuertes y silencio
El piano desgranaba los rojos frutos agarenos
y un moscardón incipiente zumbaba entre las mujeres
que negaban sexo a los negros.
En el cabaret llora el cielo desde la bola de espejos
y la vendedora de cigarros reparte biblias en verso.
Es el cabaret.
Venga y disfrute.
Ilust.: Paul Biddie (del blog Uno de los nuestros)