Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Cansada ya del alero cayó la última hora
aquella que con demora marcaba mi minutero.
Detrás de su éxodo espero llegar al ave canora
que avive en trinos la aurora durmiente en el acre albero.
Acaso olvida el jilguero que mi alma el canto le implora
pues sólo escucha dolora tronando en su eterno enero,
¡febril!, ¡hiriente avispero! que en eco, ¡llora que llora!
y al verso le ata a la eslora de algún bajel sin remero.
Resuenan en la arbolada bostezos de primavera
que en verde alientan la hoguera exigua de esta tonada.
Y siento su llamarada tan tórrida que quisiera
prenderse bien la madera urdida en la empalizada
y así, deslinde la nada que ayer mi todo cubriera
dejando libre en ceguera de ti, ¡mi esclava mirada!
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