eclipse
Poeta recién llegado
Él cosecha tan sólo para ver arder
los campos secos de soledad,
y pretende con ello iluminar
sus noches carentes de estrellas.
Cree también que las lágrimas
saciarán su fausta sed,
teme al cielo y al averno
ya que en sus abismos ha caído.
Pero ella se cansó de los desvaríos,
del aroma a café y los suspiros,
de sus palabras incapaz de entender
y los gritos cegados en lucidez.
Y en un crepúsculo su sol no ardió
ella se ahogó en la bruma del ayer.
Ahora las noches no arden
y no hay lágrimas por serenar;
donde no hay nada,
tampoco soledad.
los campos secos de soledad,
y pretende con ello iluminar
sus noches carentes de estrellas.
Cree también que las lágrimas
saciarán su fausta sed,
teme al cielo y al averno
ya que en sus abismos ha caído.
Pero ella se cansó de los desvaríos,
del aroma a café y los suspiros,
de sus palabras incapaz de entender
y los gritos cegados en lucidez.
Y en un crepúsculo su sol no ardió
ella se ahogó en la bruma del ayer.
Ahora las noches no arden
y no hay lágrimas por serenar;
donde no hay nada,
tampoco soledad.