Byroniana
Poeta fiel al portal
ESCOMBROS DE VIDA
¡Oh, Muerte, dulce y delicada,
ven a mí,
abre mis venas y derrama,
como mis versos,
el encallado aliento de la vida!
Caiga mi sangre rendida,
gota a gota,
ante el cansancio de lo triste,
muera mi genio insulso,
recluso del viento,
ante el cadáver del alma.
Llévame,
extíngueme en tu olvido,
ángel de mi sufrimiento,
arrástrame,
y fúndeme en tus llamas.
Como se arde en delirio
de voluptuosidad,
yo quiero arder
en la Muerte,
y condenarme
al amor sufrido.
Porque quemarse en el fuego
y estar enamorado
no es sino lo mismo.
Y tú, pobre humano,
que te acercas a mi tumba,
no reces una sola oración,
que yo soy el alma
desdichada,
el dolor inhumano
insoportable,
que se quitó la vida
por amar tanto,
y no dar gracias a Dios.
¡Oh, Muerte, dulce y delicada,
ven a mí,
abre mis venas y derrama,
como mis versos,
el encallado aliento de la vida!
Caiga mi sangre rendida,
gota a gota,
ante el cansancio de lo triste,
muera mi genio insulso,
recluso del viento,
ante el cadáver del alma.
Llévame,
extíngueme en tu olvido,
ángel de mi sufrimiento,
arrástrame,
y fúndeme en tus llamas.
Como se arde en delirio
de voluptuosidad,
yo quiero arder
en la Muerte,
y condenarme
al amor sufrido.
Porque quemarse en el fuego
y estar enamorado
no es sino lo mismo.
Y tú, pobre humano,
que te acercas a mi tumba,
no reces una sola oración,
que yo soy el alma
desdichada,
el dolor inhumano
insoportable,
que se quitó la vida
por amar tanto,
y no dar gracias a Dios.