Escribiéndote con el Corazón:
Es todavía más divertido imaginarme las sombras,
acurrucándose al ocaso, frágiles como sueños,
que nacen y se deshacen con el latir del viento,
al escuchar esas campanadas que nos aprisionan, exclamo
lleno de gozo y exhausto, ajeno a tu cuerpo insano.
Es en parte y causa a mi amor por ti, que camino por un mundo oscuro,
en parte y a causa de tu amor por el cielo, es que florezco pero me aterro,
en parte y a causa del misterio que adquieren nuestras sonrisas ante la gente,
nuestro eco en el alba, nuestros pasos en el claro y las estatuas,
que nos miman, que nos envidian con tristeza, pureza, delicadeza y elocuencia.
Es todavía más divertido imaginarme el polvo,
el barro de tus ojos, tus manos de mariposa,
que se originan de mi sangre, besos y cuello,
como si fueran aves que murmullan sonrojadas, en llanto
pleno y descalzo duermo en tu regazo, en ti el descanso.
Cuando estoy contigo es difícil creer que existe algo tan inmóvil como el tiempo,
tan solemne tan desagradablemente definitivo como las constelaciones,
mientras que justo frente a ella bajo la cálida luz de mis ojos y mi risa
deambulamos por aquí y allá, entre uno y otro, entre lo ajeno y lo poético,
como un árbol que respira a través de sus lentes marchitos e inquietos.
Es todavía más divertido imaginarme tus miedos,
esos que se crecían de tus alas blancas, de tus alas verdes,
como una serpiente azul que camina por tus aguas,
cantando versos, recitando besos, llorando encuentros
extrañándose de esos momentos, si de aquellos momentos.
Y en la exposición de aquellos retratos parece no haber absolutamente ningún rostro,
que nos seduzca y nos amenace por esos, los valles más serenos, solo pintura,
de pronto te preguntas por qué demonios alguien los hizo,
te miro desconcertado, ilusionado, apasionado, avergonzado,
a ti y preferiría mirarte solo a ti que a todos esos retratos flojos del mundo.
Es todavía más divertido imaginarme sumergido en tu cuerpo
las luces de tus sueños, las sombras de tus deseos,
que aparecen y desaparecen como enredaderas de nieve,
ya que tu espalda y pecho injusto me conmueven, avanzo
a tus mejillas y a tu ombligo descalzo, respiro por el espacio.
Creo que es porque te amo, que hoy te escribo con ternura,
creo es porque también amo, ver como tu amas la lujuria y la pintura,
creo que es porque te amo, que vivo en la locura y la cultura
creo que es porque te amo, de más de un millón de formas, colores,
que cuando me miras, mis lagrimas retumban como flores, y repito te amo.
Es todavía más divertido soñar contigo,
con tu sencilla sonrisa de pétalos profundos
como las olas de tu alma y las llamas de tus horas
o tus hábitos que habitan en mi mente, ardiente
consciente, sumisa musa ante mi letra inteligente.
Aprendí que puedo susurrarte, de las manos tomarte y el pelo soltarte,
limarte los detalles, tanto que contarte y abrazarte,
en la búsqueda de tus sabores, deduzco que deseo cantarte,
mis letras con obstinación, te dedico sin fracasar en la traición,
por un amparo en esta situación , aúlla mi corazón.
Es todavía más divertido imaginarme la brujería,
tus rabietas estremecidas, ilusiones de melancolía,
recuerdos que se ahogan en tu lengua al medio día,
mágicamente parecen nubes que flotan, que flotan suspiro
porque tu me sacudes, si porque tú me sacudes.
Recuerdo la forma en que jugábamos sin miedo al olvido,
me arrepiento, si me arrepiento de todo esto, de eso y aquello
buscando el paraíso, el recoveco de tu alma, siempre con calma,
engañados como dos niños nos dijimos, fingimos y aprendimos
que los girasoles buscan el sol, como nosotros nuestros ojos con pasión.
Es todavía más divertido simplemente amarte,
como los ríos y los lagos seducen a las montañas,
como la situación perfecta que se vuelve ilesa en tu presencia,
todo lo absurdo, diferente, dementemente se arrodilla a tu cintura, agonizo
sintiéndome celoso de aquellas aves, que inocentemente viven en tu hechizo.
Y dejando de lado este cuento urbano, ya que te extraño,
me extrañas, te amo, me amas, recalco, escribiéndote con el corazón
me encuentro esperando el momento de razón, sin decoración
donde me siente, me levante de esta canción, sin imaginación,
para así poder amarte con toda mi locura y desesperación.
Es todavía más divertido simplemente amarte y amarte,
como en esta carta, donde te cuento todo lo que siento al mirarte...
Alexander Calderon 19 años Chile.
Es todavía más divertido imaginarme las sombras,
acurrucándose al ocaso, frágiles como sueños,
que nacen y se deshacen con el latir del viento,
al escuchar esas campanadas que nos aprisionan, exclamo
lleno de gozo y exhausto, ajeno a tu cuerpo insano.
Es en parte y causa a mi amor por ti, que camino por un mundo oscuro,
en parte y a causa de tu amor por el cielo, es que florezco pero me aterro,
en parte y a causa del misterio que adquieren nuestras sonrisas ante la gente,
nuestro eco en el alba, nuestros pasos en el claro y las estatuas,
que nos miman, que nos envidian con tristeza, pureza, delicadeza y elocuencia.
Es todavía más divertido imaginarme el polvo,
el barro de tus ojos, tus manos de mariposa,
que se originan de mi sangre, besos y cuello,
como si fueran aves que murmullan sonrojadas, en llanto
pleno y descalzo duermo en tu regazo, en ti el descanso.
Cuando estoy contigo es difícil creer que existe algo tan inmóvil como el tiempo,
tan solemne tan desagradablemente definitivo como las constelaciones,
mientras que justo frente a ella bajo la cálida luz de mis ojos y mi risa
deambulamos por aquí y allá, entre uno y otro, entre lo ajeno y lo poético,
como un árbol que respira a través de sus lentes marchitos e inquietos.
Es todavía más divertido imaginarme tus miedos,
esos que se crecían de tus alas blancas, de tus alas verdes,
como una serpiente azul que camina por tus aguas,
cantando versos, recitando besos, llorando encuentros
extrañándose de esos momentos, si de aquellos momentos.
Y en la exposición de aquellos retratos parece no haber absolutamente ningún rostro,
que nos seduzca y nos amenace por esos, los valles más serenos, solo pintura,
de pronto te preguntas por qué demonios alguien los hizo,
te miro desconcertado, ilusionado, apasionado, avergonzado,
a ti y preferiría mirarte solo a ti que a todos esos retratos flojos del mundo.
Es todavía más divertido imaginarme sumergido en tu cuerpo
las luces de tus sueños, las sombras de tus deseos,
que aparecen y desaparecen como enredaderas de nieve,
ya que tu espalda y pecho injusto me conmueven, avanzo
a tus mejillas y a tu ombligo descalzo, respiro por el espacio.
Creo que es porque te amo, que hoy te escribo con ternura,
creo es porque también amo, ver como tu amas la lujuria y la pintura,
creo que es porque te amo, que vivo en la locura y la cultura
creo que es porque te amo, de más de un millón de formas, colores,
que cuando me miras, mis lagrimas retumban como flores, y repito te amo.
Es todavía más divertido soñar contigo,
con tu sencilla sonrisa de pétalos profundos
como las olas de tu alma y las llamas de tus horas
o tus hábitos que habitan en mi mente, ardiente
consciente, sumisa musa ante mi letra inteligente.
Aprendí que puedo susurrarte, de las manos tomarte y el pelo soltarte,
limarte los detalles, tanto que contarte y abrazarte,
en la búsqueda de tus sabores, deduzco que deseo cantarte,
mis letras con obstinación, te dedico sin fracasar en la traición,
por un amparo en esta situación , aúlla mi corazón.
Es todavía más divertido imaginarme la brujería,
tus rabietas estremecidas, ilusiones de melancolía,
recuerdos que se ahogan en tu lengua al medio día,
mágicamente parecen nubes que flotan, que flotan suspiro
porque tu me sacudes, si porque tú me sacudes.
Recuerdo la forma en que jugábamos sin miedo al olvido,
me arrepiento, si me arrepiento de todo esto, de eso y aquello
buscando el paraíso, el recoveco de tu alma, siempre con calma,
engañados como dos niños nos dijimos, fingimos y aprendimos
que los girasoles buscan el sol, como nosotros nuestros ojos con pasión.
Es todavía más divertido simplemente amarte,
como los ríos y los lagos seducen a las montañas,
como la situación perfecta que se vuelve ilesa en tu presencia,
todo lo absurdo, diferente, dementemente se arrodilla a tu cintura, agonizo
sintiéndome celoso de aquellas aves, que inocentemente viven en tu hechizo.
Y dejando de lado este cuento urbano, ya que te extraño,
me extrañas, te amo, me amas, recalco, escribiéndote con el corazón
me encuentro esperando el momento de razón, sin decoración
donde me siente, me levante de esta canción, sin imaginación,
para así poder amarte con toda mi locura y desesperación.
Es todavía más divertido simplemente amarte y amarte,
como en esta carta, donde te cuento todo lo que siento al mirarte...
Alexander Calderon 19 años Chile.