Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Décimas con pie forzado:
Escribir es mi alimento
Cuando me siento cansado
y la jornada termina,
es la noche que asesina
mi espíritu desolado.
Como un sueño trastocado
me invade este sentimiento;
mi alma navega al viento
buscando vencer la pena.
Para aguantar la condena
escribir es mi alimento
No es el pan lo que me sacia
ni el agua quita mi sed.
No son peces en mi red
los que me inspiran la gracia.
Lo que con gran eficacia
serena mi sufrimiento,
es soltar lo que yo siento
a través de la escritura.
Para encontrar mi ventura
escribir es mi alimento.
Aunque el cuerpo tenga hartura,
si el corazón se destempla,
el espíritu se templa
resistiendo la amargura.
Y mi mejor tesitura
es reprimir el lamento
por el vacío que siento
corroyendo mi interior.
Para el hambre del amor
escribir es mi alimento.
Los versos me dan consuelo
al escribir poesía,
las coplas son alegría
que sosiegan mi desvelo.
Cual cañada de deshielo
que sacia a un pobre sediento,
las letras son mi sustento
y lo expreso en este escrito.
Para saciar mi apetito
escribir es mi alimento.
Sea en verso sea en prosa
alegre vuela mi pluma,
toda mi pena se esfuma
como nube vaporosa.
Se renueva, vigorosa,
la fuerza del sentimiento,
la frescura de mi aliento
sopla en palabras vitales,
para ideas esenciales
escribir es mi alimento.
Para el arco la saeta,
para el cielo las estrellas;
para expresar cosas bellas
es el alma del poeta.
Hay una flor de violeta
que crece en mi apartamento,
la que obtiene nutrimiento
al llegar la madrugada.
Como esa luz irradiada
escribir es mi alimento.
Vuelvo a casa con premura
llena de ideas la mente,
considero que es urgente
darles su forma y figura.
¡La tardanza me tortura!
Espero ansioso el momento
de tomar cómodo asiento
y poner sobre el mantel
la pluma y blanco papel,
¡Escribir es mi alimento!
Al comienzo de pequeño
cuando empezaba a vivir
siempre supe que escribir
aliviaría mi sueño.
Estudiando con empeño
acuñé conocimiento,
hasta que calmé el tormento
practicando con mi pluma.
Cuando la noche me abruma
escribir es mi alimento.
Entre libros me paseo,
calmo mi sed con lecturas.
Disfruto con las dulzuras
de los poemas que leo.
Crece en mí vivo deseo
y de pronto me impaciento,
como si estuviera hambriento
quiero de letras saciarme.
Sé bien como contentarme...
¡Escribir es mi alimento!
Desayunar con Neruda
y merendar con Cervantes,
conversar con los gigantes
siempre es fructífera ayuda.
En tertulia concienzuda
he trasnochado contento,
escuchando un argumento
de Lorca, Alberti o Vallejos.
Con sonetos u ovillejos
escribir es mi alimento.
Rodrigo del Río // Maramín
Escribir es mi alimento
Cuando me siento cansado
y la jornada termina,
es la noche que asesina
mi espíritu desolado.
Como un sueño trastocado
me invade este sentimiento;
mi alma navega al viento
buscando vencer la pena.
Para aguantar la condena
escribir es mi alimento
No es el pan lo que me sacia
ni el agua quita mi sed.
No son peces en mi red
los que me inspiran la gracia.
Lo que con gran eficacia
serena mi sufrimiento,
es soltar lo que yo siento
a través de la escritura.
Para encontrar mi ventura
escribir es mi alimento.
Aunque el cuerpo tenga hartura,
si el corazón se destempla,
el espíritu se templa
resistiendo la amargura.
Y mi mejor tesitura
es reprimir el lamento
por el vacío que siento
corroyendo mi interior.
Para el hambre del amor
escribir es mi alimento.
Los versos me dan consuelo
al escribir poesía,
las coplas son alegría
que sosiegan mi desvelo.
Cual cañada de deshielo
que sacia a un pobre sediento,
las letras son mi sustento
y lo expreso en este escrito.
Para saciar mi apetito
escribir es mi alimento.
Sea en verso sea en prosa
alegre vuela mi pluma,
toda mi pena se esfuma
como nube vaporosa.
Se renueva, vigorosa,
la fuerza del sentimiento,
la frescura de mi aliento
sopla en palabras vitales,
para ideas esenciales
escribir es mi alimento.
Para el arco la saeta,
para el cielo las estrellas;
para expresar cosas bellas
es el alma del poeta.
Hay una flor de violeta
que crece en mi apartamento,
la que obtiene nutrimiento
al llegar la madrugada.
Como esa luz irradiada
escribir es mi alimento.
Vuelvo a casa con premura
llena de ideas la mente,
considero que es urgente
darles su forma y figura.
¡La tardanza me tortura!
Espero ansioso el momento
de tomar cómodo asiento
y poner sobre el mantel
la pluma y blanco papel,
¡Escribir es mi alimento!
Al comienzo de pequeño
cuando empezaba a vivir
siempre supe que escribir
aliviaría mi sueño.
Estudiando con empeño
acuñé conocimiento,
hasta que calmé el tormento
practicando con mi pluma.
Cuando la noche me abruma
escribir es mi alimento.
Entre libros me paseo,
calmo mi sed con lecturas.
Disfruto con las dulzuras
de los poemas que leo.
Crece en mí vivo deseo
y de pronto me impaciento,
como si estuviera hambriento
quiero de letras saciarme.
Sé bien como contentarme...
¡Escribir es mi alimento!
Desayunar con Neruda
y merendar con Cervantes,
conversar con los gigantes
siempre es fructífera ayuda.
En tertulia concienzuda
he trasnochado contento,
escuchando un argumento
de Lorca, Alberti o Vallejos.
Con sonetos u ovillejos
escribir es mi alimento.
Rodrigo del Río // Maramín
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