ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
ESCRIBO ESTE POEMA PARA VENGARME DE LA VIDA,
para vengarme del mundo,
para vengarme de mí,
para vengarme de la cosa en sí,
del noúmeno;
para llorarme en la vida degollándome en la prosa;
así la sangre es sangre,
sangre sangre,
y así la muerte es muerte, ¡vaya cosa!
Que cuanto más inútil es mi ser la vida es menos dolorosa.
Escribo
también
este poema
para vengarme del tiempo:
a saber, del mnemónico pasado y del presente ilusorio,
del futuro imaginario.
Escribo,
también
este poema,
para vengarme de la muerte;
y me he mirado las manos
y me he movido,
y me he vuelto a mover a través del cadáver del poema,
y saltando desde el fin hasta el comienzo he concluido,
he corregido todo, la parte, revolcándome en mi tumba,
en la posibilidad de la imposibilidad de todas mis posibilidades;
a saber,
escribo para acontecer
en este instante
adentro del suceso del poema:
"Habiendo enfermado en el camino,
mis sueños merodean
por páramos yermos"
Firmado: Basho.
Por último me escribo a mí.
Óyeme bien (uno siempre supone que está hablando
y a pesar de ser una obviedad,
todavía tiene que escribirlo entre paréntesis), a ti te escribo,
voy a hacer que te pongas en los zapatos del otro:
Hoy te quedaste estático,
en silencio hasta bien entrada la madrugada,
oías a Bach,
y si acaso tuviste tiempo para soñar,
eso ya no importa;
si acaso te saltaste el almuerzo
o no consideraste ciertos detalles
que pudieron haber hecho de tu día algo más excepcional que la mierda,
tampoco importa,
y menos a mí,
lo mismo que a ti no te importó cuando fui yo quien no almorzó,
o quien llegó tarde,
o quien no acarició a su mujer cuando debía,
o quien no le dijo al hijo (en caso de haber aquel nacido) que no importa.
Porque así es la vida,
lo sabes bien,
no vives,
y vienes a vivirte en el patetismo del poema.
para vengarme del mundo,
para vengarme de mí,
para vengarme de la cosa en sí,
del noúmeno;
para llorarme en la vida degollándome en la prosa;
así la sangre es sangre,
sangre sangre,
y así la muerte es muerte, ¡vaya cosa!
Que cuanto más inútil es mi ser la vida es menos dolorosa.
Escribo
también
este poema
para vengarme del tiempo:
a saber, del mnemónico pasado y del presente ilusorio,
del futuro imaginario.
ABRO PARÉNTESIS
porque el pasado es y no es:
Primero, el pasado es. O sea, es lo que no es ahora, aquello que ya no está ocurriendo ahora, porque ya ha ocurrido, que es lo que define en esencia al pasado, y por tanto, es.
Segundo, porque el pasado ya no es. O sea, el pasado ya no es ahora, vale decir, ya no está aquí, y por tanto, no es; porque el pasado es en lo que se transforma el ahora una vez que ha sido pensado, un objeto puramente intelectual, pura memoria.
Porque el presente es y no es:
Primero, porque el presente intenta describir un ahora que se va de entre las manos (literalmente), mas este concepto no funciona en virtud de una ausencia, verbigracia: la nada en relación al todo; un muerto en particular con respecto a su sustancia; tú, María, en contraposición a mi asombro; sino de una presencia objetual hipotética, de un estado de las cosas en una coordenada espaciotemporal coincidente con el momento en que se percibe dicho estado, y por tanto, es.
Segundo, porque si nos preguntamos por el presente tendremos que en cuanto ha sido pensado ha dejado de ser, transformándose en pasado (aquí ya no valdría seguir indagando en la cuestión) y por tanto, no es.
Porque el futuro es lo único que es:
pues, si nos preguntamos por él tendremos que en cuanto ha llegado se ha desplazado hacia sí, y por tanto, sigue siendo el mismo, aunque nunca llegue a concretarse; luego es en potencia, pero nunca en acto.
De aquí se sigue la triste situación humana: la vida es expectativa y la muerte certidumbre.
CIERRO PARÉNTESISporque el pasado es y no es:
Primero, el pasado es. O sea, es lo que no es ahora, aquello que ya no está ocurriendo ahora, porque ya ha ocurrido, que es lo que define en esencia al pasado, y por tanto, es.
Segundo, porque el pasado ya no es. O sea, el pasado ya no es ahora, vale decir, ya no está aquí, y por tanto, no es; porque el pasado es en lo que se transforma el ahora una vez que ha sido pensado, un objeto puramente intelectual, pura memoria.
Porque el presente es y no es:
Primero, porque el presente intenta describir un ahora que se va de entre las manos (literalmente), mas este concepto no funciona en virtud de una ausencia, verbigracia: la nada en relación al todo; un muerto en particular con respecto a su sustancia; tú, María, en contraposición a mi asombro; sino de una presencia objetual hipotética, de un estado de las cosas en una coordenada espaciotemporal coincidente con el momento en que se percibe dicho estado, y por tanto, es.
Segundo, porque si nos preguntamos por el presente tendremos que en cuanto ha sido pensado ha dejado de ser, transformándose en pasado (aquí ya no valdría seguir indagando en la cuestión) y por tanto, no es.
Porque el futuro es lo único que es:
pues, si nos preguntamos por él tendremos que en cuanto ha llegado se ha desplazado hacia sí, y por tanto, sigue siendo el mismo, aunque nunca llegue a concretarse; luego es en potencia, pero nunca en acto.
De aquí se sigue la triste situación humana: la vida es expectativa y la muerte certidumbre.
Escribo,
también
este poema,
para vengarme de la muerte;
y me he mirado las manos
y me he movido,
y me he vuelto a mover a través del cadáver del poema,
y saltando desde el fin hasta el comienzo he concluido,
he corregido todo, la parte, revolcándome en mi tumba,
en la posibilidad de la imposibilidad de todas mis posibilidades;
a saber,
escribo para acontecer
en este instante
adentro del suceso del poema:
"Habiendo enfermado en el camino,
mis sueños merodean
por páramos yermos"
Firmado: Basho.
Por último me escribo a mí.
Óyeme bien (uno siempre supone que está hablando
y a pesar de ser una obviedad,
todavía tiene que escribirlo entre paréntesis), a ti te escribo,
voy a hacer que te pongas en los zapatos del otro:
Hoy te quedaste estático,
en silencio hasta bien entrada la madrugada,
oías a Bach,
y si acaso tuviste tiempo para soñar,
eso ya no importa;
si acaso te saltaste el almuerzo
o no consideraste ciertos detalles
que pudieron haber hecho de tu día algo más excepcional que la mierda,
tampoco importa,
y menos a mí,
lo mismo que a ti no te importó cuando fui yo quien no almorzó,
o quien llegó tarde,
o quien no acarició a su mujer cuando debía,
o quien no le dijo al hijo (en caso de haber aquel nacido) que no importa.
Porque así es la vida,
lo sabes bien,
no vives,
y vienes a vivirte en el patetismo del poema.
Última edición: