Calimero
Poeta recién llegado
Sobre la vida escribo, bien armado,
el pulso no me tiembla en el gatillo;
son al fin las palabras (con la pólvora)
las que perviven (muertas) al instante.
Con franqueza disparo a la mentira,
espero ver mi rostro en otros rostros
aun si se desmoronan las canciones
y mis letras olvidan alfabetos.
Tras los muchos disparos vuelvo a mí,
caigo en la soledad de los fusiles
por los valles oscuros de recámaras
Con la perplejidad rozando el éxtasis,
mientras escribo, alcanzo a rearmar
voces acribilladas en poemas.
el pulso no me tiembla en el gatillo;
son al fin las palabras (con la pólvora)
las que perviven (muertas) al instante.
Con franqueza disparo a la mentira,
espero ver mi rostro en otros rostros
aun si se desmoronan las canciones
y mis letras olvidan alfabetos.
Tras los muchos disparos vuelvo a mí,
caigo en la soledad de los fusiles
por los valles oscuros de recámaras
Con la perplejidad rozando el éxtasis,
mientras escribo, alcanzo a rearmar
voces acribilladas en poemas.