Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
ESCUCHA MÍ CAMBIO
Cierra los ojos y en lo profundo
del palpitar de un mundo perdido,
escucha mí cambio
volver a ser niños para llenar de barro
la cara de un sol que bajo a saludarnos,
acariciar una mañana sin manos,
mirar sorprendidos el envoltorio
de un caramelo olvidado en un banco,
mil ángeles volando y todos juegan contigo,
caminos infinitos de ida y vuelta,
hojas que se van marchando
y en la perpetuidad de un mundo sin rumbo,
escucha mí cambio
hacerle a cada corteza de cada árbol
su corazón y en medio su flecha,
no temerle a los monstruos de las noches,
tampoco a los armarios que hacen ruidos,
ni a los pasos que aun no hemos dado,
sentir amor por ti como ese amor primero,
sonrojarme hasta el alma,
porque no se como decirte dame un beso,
rozarte la mano y paseando juntos,
escucha mí cambio
no esperar a los momentos
sino salir a buscarlos,
ni ser ciegos ante nuestras miradas,
ni mudos ante nuestras risas,
olvidarse de que existe la prisa,
mimar a un pájaro caído de su nido
en el nido de las palmas de tu mano,
constata que soy un valiente
con espada de madera y capa de viento,
escucha mí cambio
no decir que no existe mañana
porque el día de hoy se nos hace largo,
hacer con una rama grande un barco,
navegando entre el césped y la tierra,
de cualquier parque de este mundo,
ser un campeón olímpico
dando un simple salto de un metro,
y tu princesa del cuento de había una vez una risa,
saber que somos adultos creadores de sueños
y si dudas o tienes sed de esperanzas, por favor
escucha mí cambio.
Cierra los ojos y en lo profundo
del palpitar de un mundo perdido,
escucha mí cambio
volver a ser niños para llenar de barro
la cara de un sol que bajo a saludarnos,
acariciar una mañana sin manos,
mirar sorprendidos el envoltorio
de un caramelo olvidado en un banco,
mil ángeles volando y todos juegan contigo,
caminos infinitos de ida y vuelta,
hojas que se van marchando
y en la perpetuidad de un mundo sin rumbo,
escucha mí cambio
hacerle a cada corteza de cada árbol
su corazón y en medio su flecha,
no temerle a los monstruos de las noches,
tampoco a los armarios que hacen ruidos,
ni a los pasos que aun no hemos dado,
sentir amor por ti como ese amor primero,
sonrojarme hasta el alma,
porque no se como decirte dame un beso,
rozarte la mano y paseando juntos,
escucha mí cambio
no esperar a los momentos
sino salir a buscarlos,
ni ser ciegos ante nuestras miradas,
ni mudos ante nuestras risas,
olvidarse de que existe la prisa,
mimar a un pájaro caído de su nido
en el nido de las palmas de tu mano,
constata que soy un valiente
con espada de madera y capa de viento,
escucha mí cambio
no decir que no existe mañana
porque el día de hoy se nos hace largo,
hacer con una rama grande un barco,
navegando entre el césped y la tierra,
de cualquier parque de este mundo,
ser un campeón olímpico
dando un simple salto de un metro,
y tu princesa del cuento de había una vez una risa,
saber que somos adultos creadores de sueños
y si dudas o tienes sed de esperanzas, por favor
escucha mí cambio.