Tu mirar celeste
es como el dulce canto,
de hadas que giran en
mi silencioso sueño.
Mis ojos, no pueden verte,
porque están vedados
a la luz del día.
Pero mi alma se esparce,
puede ver tus cristalinos
y celestiales ojos,
y el ritmo de tu voz
me envuelve en sortilegio.
Tiemblo solo al tocar
tu rostro, déjame soñar,
porque siempre estoy dormido.
Tu voz, me hizo soñar,
mirar las estrellas de colores,
los campos de lila,
los lirios azules,
los cerros verdosos.
Y en medio de nubes,
tu imagen refleja
tus ojos azules,
profundos y hermosos.
Maria de los Ángeles Alarcón Mendoza
Marzo 1982.
es como el dulce canto,
de hadas que giran en
mi silencioso sueño.
Mis ojos, no pueden verte,
porque están vedados
a la luz del día.
Pero mi alma se esparce,
puede ver tus cristalinos
y celestiales ojos,
y el ritmo de tu voz
me envuelve en sortilegio.
Tiemblo solo al tocar
tu rostro, déjame soñar,
porque siempre estoy dormido.
Tu voz, me hizo soñar,
mirar las estrellas de colores,
los campos de lila,
los lirios azules,
los cerros verdosos.
Y en medio de nubes,
tu imagen refleja
tus ojos azules,
profundos y hermosos.
Maria de los Ángeles Alarcón Mendoza
Marzo 1982.