marian
Poeta adicto al portal
Quiero escribir, no puedo. Trato de abrir mi corazón, pero no puedo.
Quiero saber que hay dentro de él pero...no me deja.
No comprendo sus razones. Me inquieto e inquiero de él.
No me escucha. Le grito en medio de mi desesperación: ¿que te ocurre?
Escucho atentamente pero...no responde. Le doy tiempo.
Cuando menos me lo espero...responde. Me dice tan solo unas palabras.
Que no volvera nunca más a hablar, que desde ese momento morirá.
Pierdo la paz, me hundo en el pesar. Le reclamo tan solo una cosa.
Por qué morirá, acaso le falle, le pregunto. Él responde...si.
En que le pregunto, a lo cual el responde...una vez ame pero tu orgullo
no me dejó. Tu ego se engrandeció, y me dejastes en el olvido.
te suplico amado corazón que me enseñes a perdonar.
Él me dice...que eh de perdonar y olvidar. Y solo amar.
Pienso, recapacito, y me doy cuenta que no le odiaba
que mi corazón tiene razón...solo fue nuestro estupido ego.
Rápidamente escapo de la prisión del odio, me centro en el amor
Le busco, no importa nada, solo encontrarle pero...parece que le he perdido
regreso, y a lo lejos veo algo, grito ¡Dios mio! ,es él sentado en mi portal
le abrazo le beso le pido perdón. Sorprendida le pregunto el porque de su
regreso, y unicamente me responde que escuchó a su corazón y este
no le defraudó, más bien le abrió los ojos. Le sonrió, y juntos nos sumergimos
en un sincero beso de amor
Quiero saber que hay dentro de él pero...no me deja.
No comprendo sus razones. Me inquieto e inquiero de él.
No me escucha. Le grito en medio de mi desesperación: ¿que te ocurre?
Escucho atentamente pero...no responde. Le doy tiempo.
Cuando menos me lo espero...responde. Me dice tan solo unas palabras.
Que no volvera nunca más a hablar, que desde ese momento morirá.
Pierdo la paz, me hundo en el pesar. Le reclamo tan solo una cosa.
Por qué morirá, acaso le falle, le pregunto. Él responde...si.
En que le pregunto, a lo cual el responde...una vez ame pero tu orgullo
no me dejó. Tu ego se engrandeció, y me dejastes en el olvido.
te suplico amado corazón que me enseñes a perdonar.
Él me dice...que eh de perdonar y olvidar. Y solo amar.
Pienso, recapacito, y me doy cuenta que no le odiaba
que mi corazón tiene razón...solo fue nuestro estupido ego.
Rápidamente escapo de la prisión del odio, me centro en el amor
Le busco, no importa nada, solo encontrarle pero...parece que le he perdido
regreso, y a lo lejos veo algo, grito ¡Dios mio! ,es él sentado en mi portal
le abrazo le beso le pido perdón. Sorprendida le pregunto el porque de su
regreso, y unicamente me responde que escuchó a su corazón y este
no le defraudó, más bien le abrió los ojos. Le sonrió, y juntos nos sumergimos
en un sincero beso de amor