c.eldrick driven-zavala
Poeta recién llegado
O.P. #200 Amorfa 13 cuentos de amor y un poco de mala suerte.
Uno
Esta es la historia de un segador que
la muerte le podía sembrar
a quien rondara por este rumbo.
Le resultaba una fácil labor, pues
con tan sólo en su cuello soplar
los desaparecía de este mundo.
Siglo tras siglo así se condujo
vacío de tanto sigilar;
añorando en silencio un cambio.
Fue su lamento irónico reducto
que difícil se puede sanear,
porque nunca nadie cuenta se dio.
Dos
Según platica la luna, una noche a
bella dama hubo de sitiar
para dar fin a su existencia.
Bastó una mirada para darle paz;
por amor se pudo serenar,
y decidió conservar su presencia.
Temiendo errar la decisión hecha
en el daño pensando saldar,
ocultó a su amada lejos.
Tres
Parecían llevar la buena brecha
pero su plan empezó a salar
cuando a su jefe llegaron ecos.
Llamó entonces al segador cierta vez;
su trabajo pidió solventar
dándole un encargo muy especial.
Un cadáver de mujer debía ser.
Herida, sin parar de sangrar;
llevarla aún con vida era esencial.
Abrumado por cubrir el engaño
que ya no era posible simular,
hirió a un ciervo y lo envolvió.
Victima de un razonamiento insano,
al jefe una mentira signar
pensó eso y lo decidió.
Cuatro
De entre los arbustos rápidamente
llega quien lo hace subordinar
y exige revisar la encomienda.
Tras una negativa contundente
a un engaño le empezó a sonar,
de tajo abrió entonces la ofrenda.
Viendo nada más que carne de ciervo
confirmando su buen sospechar,
decidió dar castigo al segador.
Cinco
Surge su amada ávida cual cuervo
pidiendo la pena subastar;
su vida a cambio de la de su amor.
Era lo menos que se podía para
su grave error poder solapar,
el de amar a quien jamás se debe.
Seis
Un rayo partió a aquella noble mujer;
y vio de ella su carne al salpicar
el segador aun congelado.
Breve ese instante, lo hizo enmudecer
dejando el antiguo sosegar,
iracundo atacó al jefe en vano.
Sabedor de la eternidad del jefe,
por ella, optó su suicidar.
Ahora en el averno ambos arden.
Ese amor del segador de almas
Uno
Esta es la historia de un segador que
la muerte le podía sembrar
a quien rondara por este rumbo.
Le resultaba una fácil labor, pues
con tan sólo en su cuello soplar
los desaparecía de este mundo.
Siglo tras siglo así se condujo
vacío de tanto sigilar;
añorando en silencio un cambio.
Fue su lamento irónico reducto
que difícil se puede sanear,
porque nunca nadie cuenta se dio.
Dos
Según platica la luna, una noche a
bella dama hubo de sitiar
para dar fin a su existencia.
Bastó una mirada para darle paz;
por amor se pudo serenar,
y decidió conservar su presencia.
Temiendo errar la decisión hecha
en el daño pensando saldar,
ocultó a su amada lejos.
Tres
Parecían llevar la buena brecha
pero su plan empezó a salar
cuando a su jefe llegaron ecos.
Llamó entonces al segador cierta vez;
su trabajo pidió solventar
dándole un encargo muy especial.
Un cadáver de mujer debía ser.
Herida, sin parar de sangrar;
llevarla aún con vida era esencial.
Abrumado por cubrir el engaño
que ya no era posible simular,
hirió a un ciervo y lo envolvió.
Victima de un razonamiento insano,
al jefe una mentira signar
pensó eso y lo decidió.
Cuatro
De entre los arbustos rápidamente
llega quien lo hace subordinar
y exige revisar la encomienda.
Tras una negativa contundente
a un engaño le empezó a sonar,
de tajo abrió entonces la ofrenda.
Viendo nada más que carne de ciervo
confirmando su buen sospechar,
decidió dar castigo al segador.
Cinco
Surge su amada ávida cual cuervo
pidiendo la pena subastar;
su vida a cambio de la de su amor.
Era lo menos que se podía para
su grave error poder solapar,
el de amar a quien jamás se debe.
Seis
Un rayo partió a aquella noble mujer;
y vio de ella su carne al salpicar
el segador aun congelado.
Breve ese instante, lo hizo enmudecer
dejando el antiguo sosegar,
iracundo atacó al jefe en vano.
Sabedor de la eternidad del jefe,
por ella, optó su suicidar.
Ahora en el averno ambos arden.
Eldrick Driven
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