poetakabik
Poeta veterano en el portal
Me abraza el apego con manos de fuego,
me dice que soy más humano al doler,
que amar es aferrarse, es poseer,
y yo, crédulo, lo dejo en mi ruego.
Me jura que sin él nada es sincero,
que sin su temblor, la vida es vacía,
pero es solo el eco de la porfía
de un ego que exige siempre primero.
Es dulce el veneno que así me atrapa,
pues llama “amor” a su necesidad,
y me hace creer que es humanidad
la sombra egoísta que no se escapa.
Mas si lo contemplo desde el abismo,
lo veo nacer como todo en mí:
no soy su esclavo, también puedo ir
soltando su peso, amando sin “ismo”.
me dice que soy más humano al doler,
que amar es aferrarse, es poseer,
y yo, crédulo, lo dejo en mi ruego.
Me jura que sin él nada es sincero,
que sin su temblor, la vida es vacía,
pero es solo el eco de la porfía
de un ego que exige siempre primero.
Es dulce el veneno que así me atrapa,
pues llama “amor” a su necesidad,
y me hace creer que es humanidad
la sombra egoísta que no se escapa.
Mas si lo contemplo desde el abismo,
lo veo nacer como todo en mí:
no soy su esclavo, también puedo ir
soltando su peso, amando sin “ismo”.