GUSTAPOESIA
Poeta recién llegado
Nada puede ser tan incierto, como el sentirse engañado;
notarlo, saberlo, percibirlo con todos tus sentidos;
aún así, busco justificaciones que permitan asirme a la cruz que me sustenta,
cual gota se funde con la nube buscando evitar su precipitación.
Con el tiempo, esos clavos desgastados que me sostienen,
comienzan a desgarrar mi carne, ulceran mi cuerpo, y provocan el vacío en mis venas;
mi corazón late sin impulsar sangre a mis llagas,
¿Por qué no emana sangre de mis heridas
que permita mostrar al mundo el sufrimiento que soporto?.
¡Sufrimiento indeseable!….. te reconozco en todas tus vertientes,
sé cómo te mueves, cómo apareces, cómo te recreas en mi dolor.
Te has convertido en una parte de mí, con rostro y nombre propio.
Intento esconderlo en las oquedades más íntimas de mi ser,
no es fácil mostrar sufrimiento cuando ello implica mostrar tú fracaso,
fracaso en tu proyecto de vida que hará derramar lágrimas a tus propios hijos,
más aún, cuando por instinto has luchado contra viento y marea
para evitar ver siquiera una sola lágrima derramada por sus mejillas.
Lo peor......
La conciencia de no controlar tu destino,
deslizarte sobre un plástico por una ladera nevada,
sin saber cuántas piedras oculta esa nieve pura,
ni si el terraplén concluirá en una suave llanura
o me precipitará al fondo de un abismo.
El momento en que sabes que no hay vuelta atrás,
compreder que el perdón no es ungüento que cierre tus heridas,
que la niebla de la infidelidad acampa en tu mente
y no para una temporada sino para quedarse.
Querer que todo haya sido un mal sueño,
que nada haya ocurrido y puedas empezar de nuevo,
con toda la intención de corregir errores y ser capaz de querer
de la manera que nunca pensaste que podías llegar a querer.
Aún con todo, intuyo un consuelo, que me permite soñar,
como el pescador presiente el merodeo del pez sobre el cebo,
aún con miedo de agarrarme nuevamente a clavos de sal.
Soy consciente que las puertas cerradas en el camino,
abren otras que deberé inexorablemente traspasar,
sin saber si lo que me depare, hará añorar el tiempo pasado
o por el contrario olvidar el sufrimiento vivido.
Ese es mi consuelo....
notarlo, saberlo, percibirlo con todos tus sentidos;
aún así, busco justificaciones que permitan asirme a la cruz que me sustenta,
cual gota se funde con la nube buscando evitar su precipitación.
Con el tiempo, esos clavos desgastados que me sostienen,
comienzan a desgarrar mi carne, ulceran mi cuerpo, y provocan el vacío en mis venas;
mi corazón late sin impulsar sangre a mis llagas,
¿Por qué no emana sangre de mis heridas
que permita mostrar al mundo el sufrimiento que soporto?.
¡Sufrimiento indeseable!….. te reconozco en todas tus vertientes,
sé cómo te mueves, cómo apareces, cómo te recreas en mi dolor.
Te has convertido en una parte de mí, con rostro y nombre propio.
Intento esconderlo en las oquedades más íntimas de mi ser,
no es fácil mostrar sufrimiento cuando ello implica mostrar tú fracaso,
fracaso en tu proyecto de vida que hará derramar lágrimas a tus propios hijos,
más aún, cuando por instinto has luchado contra viento y marea
para evitar ver siquiera una sola lágrima derramada por sus mejillas.
Lo peor......
La conciencia de no controlar tu destino,
deslizarte sobre un plástico por una ladera nevada,
sin saber cuántas piedras oculta esa nieve pura,
ni si el terraplén concluirá en una suave llanura
o me precipitará al fondo de un abismo.
El momento en que sabes que no hay vuelta atrás,
compreder que el perdón no es ungüento que cierre tus heridas,
que la niebla de la infidelidad acampa en tu mente
y no para una temporada sino para quedarse.
Querer que todo haya sido un mal sueño,
que nada haya ocurrido y puedas empezar de nuevo,
con toda la intención de corregir errores y ser capaz de querer
de la manera que nunca pensaste que podías llegar a querer.
Aún con todo, intuyo un consuelo, que me permite soñar,
como el pescador presiente el merodeo del pez sobre el cebo,
aún con miedo de agarrarme nuevamente a clavos de sal.
Soy consciente que las puertas cerradas en el camino,
abren otras que deberé inexorablemente traspasar,
sin saber si lo que me depare, hará añorar el tiempo pasado
o por el contrario olvidar el sufrimiento vivido.
Ese es mi consuelo....
Última edición: