NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Ese hombre brilla en mis pupilas y murmura en mis adentros.
Es un ser de luz inigualable guiándome entre las veredas.
Caminando, con mentón erguido, su mano se siente tan suave,
él siempre parece que sabe y yo, sin pensarlo, le sigo.
Trae consigo un saquito repleto de variedades,
que me encanta que presuma y admiren por doquier.
Entre besos, amarantos, flores y detalles
tras sus pasos construye momentos que nunca me quiero perder.
No es de carne pura y tersa su extensa coraza,
tiene un fuego azul y cegador debajo de esa parda piel.
Tiene el iris tornasol, cambiante de misericordioso a cruel,
que me pone las mejillas rojas cuando mira, desnudo, mi vaivén.
Ese hombre sale antes que el sol a pelear su guerra.
Va dejando el corazón en cada corazón que en él confía.
Sabe cuándo es prudente dejar fluir erróneas algunas palabras,
y sabe cuándo estallar en furia dejando congelada la mente de su fiera.
Va y viene.
Come y poco duerme.
Llama, cuestiona,
susurra y sorprende.
Opina y ordena.
Escucha y calla.
Besa, muerde,
tortura y estalla .
Me gusta verlo ausente, reflexivo con sus ojos fijos al claro de luna.
Me gusta ver cómo me mira desde aquella esquina, entre sorbos de su copa.
Me gusta cómo deja que mis manos le desaten aquellos nudos que le agotan.
¡Ese hombre me gusta desde que enloquece hasta que de calma se abruma!
Soy su más invaluable presa de guerra cuando me hace el amor.
Soy su musa serena y sublime quien lo inspira en la distancia.
Soy la almohada en que ansía hundir su rostro al caer la noche.
Soy su único llanto escondido cuando de pronto le invade el temor de perderme.
Ese hombre admirable es mi dueño.
Yo ya no le rindo cuentas a más nadie.
Ese hombre me puede apresar en su mano
o dejarme nadando libre en su torrente.
Ese hombre perverso que frunce el ceño,
que no teme al amor ni lo toma por cobardía,
es aquel que me tiene viviendo en el ensueño
esperando y esperando que al fin llegue, algún día ...
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