davidul
Poeta asiduo al portal
Ese imparable torrente
rebosante y dominador,
en cada imagen, de mi mente,
venciendo a una fatigosa cordura,
que se rinde y se vence,
cada momento
en que tú, estas presente.
Por cada beso suyo,
aumenta mi delirio,
con tal vida propia
Por cada día de gloria,
mil años de martirio.
Ese pasional y bravo río,
indomable e indómito,
en cual me ahogo, me asfixio,
en incompresible infinito,
es la sentencia del alma,
cuando soñar es un delito,
¿pero que culpa tengo yo?
que tengas, unos ojos tan bonitos.
Pero tus ojos,
como tus besos,
no los tengo,
y los quiero,
los he perdido,
y no los encuentro,
haciendo eterno mi delirio,
dentro de mís,
mil años de martirio
rebosante y dominador,
en cada imagen, de mi mente,
venciendo a una fatigosa cordura,
que se rinde y se vence,
cada momento
en que tú, estas presente.
Por cada beso suyo,
aumenta mi delirio,
con tal vida propia
Por cada día de gloria,
mil años de martirio.
Ese pasional y bravo río,
indomable e indómito,
en cual me ahogo, me asfixio,
en incompresible infinito,
es la sentencia del alma,
cuando soñar es un delito,
¿pero que culpa tengo yo?
que tengas, unos ojos tan bonitos.
Pero tus ojos,
como tus besos,
no los tengo,
y los quiero,
los he perdido,
y no los encuentro,
haciendo eterno mi delirio,
dentro de mís,
mil años de martirio