Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
encontré ese jazmín dormido entre tus páginas,
ese misterioso poema olvidado entre tus alas,
himeneo en los umbrales de tu ventura, canto
intenso en los resplandores de la bravura,
que al quitar su piel se plegó a su rigor para
extraviarse en el cerco de cálidos marfiles,
pero que implorante de fe se volvió invisible,
y la anudó con lazos al despertar tu causa.
Cabía entonces preguntar qué hacer con la
sangre quemándose en alabanzas,
cabía atravesar las rocas enquistadas en el arroyo,
ámbito otoñal donde pronunciar tu nombre y
después pronunciar el mío
haciéndolos eco al traspasar los límites de vigilantes
ardores...
Ya no tropezaré con el polo primitivo de la soledad,
ni ansiaré reformas para hallar constancias.
Pero no podré evitar estos sustos que cobran vida
al relatar tu génesis al arrojarlas a las sombras del
misterioso poema que finalizó desprendiéndose de
tus amorosas alas...
ese misterioso poema olvidado entre tus alas,
himeneo en los umbrales de tu ventura, canto
intenso en los resplandores de la bravura,
que al quitar su piel se plegó a su rigor para
extraviarse en el cerco de cálidos marfiles,
pero que implorante de fe se volvió invisible,
y la anudó con lazos al despertar tu causa.
Cabía entonces preguntar qué hacer con la
sangre quemándose en alabanzas,
cabía atravesar las rocas enquistadas en el arroyo,
ámbito otoñal donde pronunciar tu nombre y
después pronunciar el mío
haciéndolos eco al traspasar los límites de vigilantes
ardores...
Ya no tropezaré con el polo primitivo de la soledad,
ni ansiaré reformas para hallar constancias.
Pero no podré evitar estos sustos que cobran vida
al relatar tu génesis al arrojarlas a las sombras del
misterioso poema que finalizó desprendiéndose de
tus amorosas alas...