Ese lugar junto a ti
Cuando te vi, decidí cruzar aquel océano
envalentado, sobre mis pasos y sus vaivenes
decidido a hacer de los dos, un amor,
que clamara por ser lejano a las mesuras.
Sin contener, un minuto más
me tendí de ti, y de tus gestos
como un bobo enamorado
hasta en mis más finas telas.
Y como un galán, le francés
te pedí que sujetaras, esas palabras,
que osadamente puse frente a tus hoyuelos
con el atrevimiento de un lombardo.
Y es que suelo estar aquí, rodeado de ornamentos,
sujeto a las fachadas, en la exquisitez
de las ciudades, que seguro, te has permitido recorrer,
de cabello suelto, al unísono, la brisa perfumada de Paris.
Se siente bien, cuajar estos temblores
en la sombra de esa copa de champagne,
que hace de mí, un ramal en tu jardín parisién.
Y tú de rostro fresco, con sonrisa de pétalo
azuzando una ligera brisa entre fragancias
que me turban en un hermosamiento
el corazón de indio, algo partido por ti.
envalentado, sobre mis pasos y sus vaivenes
decidido a hacer de los dos, un amor,
que clamara por ser lejano a las mesuras.
Sin contener, un minuto más
me tendí de ti, y de tus gestos
como un bobo enamorado
hasta en mis más finas telas.
Y como un galán, le francés
te pedí que sujetaras, esas palabras,
que osadamente puse frente a tus hoyuelos
con el atrevimiento de un lombardo.
Y es que suelo estar aquí, rodeado de ornamentos,
sujeto a las fachadas, en la exquisitez
de las ciudades, que seguro, te has permitido recorrer,
de cabello suelto, al unísono, la brisa perfumada de Paris.
Se siente bien, cuajar estos temblores
en la sombra de esa copa de champagne,
que hace de mí, un ramal en tu jardín parisién.
Y tú de rostro fresco, con sonrisa de pétalo
azuzando una ligera brisa entre fragancias
que me turban en un hermosamiento
el corazón de indio, algo partido por ti.