alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
No soporto el vacio, cuando sólo
el tiempo es protagonista absoluto
de las cosas y ocurre que no ocurriendo nada
envejeces cómo una estatua carcomida por los siglos,
que fueron sol, que fueron aguas.
No soporto las horas de espera ante una vida
que resbala, y por eso me clavo puñales en el pecho
que sólo desclavo con versos.
No soporto el tiempo anodino conmigo,
el que sin mí pasa,
pero me arruga y me traspasa.
Por eso hago locuras que se transforman en lágrimas.
No soporto el tiempo cómo paréntesis hasta llegar al hecho.
No soporto la espera vital hasta una nueva sensación
que me absorba y me desplace, buscando la esencia del ser
y su razón para poder respirarme.
A través de mis locuras estoy buscando una cordura
donde poder soportarme.
¡Oídme a mí!, sin las horas de nadie:
¡Comprobadme!
el tiempo es protagonista absoluto
de las cosas y ocurre que no ocurriendo nada
envejeces cómo una estatua carcomida por los siglos,
que fueron sol, que fueron aguas.
No soporto las horas de espera ante una vida
que resbala, y por eso me clavo puñales en el pecho
que sólo desclavo con versos.
No soporto el tiempo anodino conmigo,
el que sin mí pasa,
pero me arruga y me traspasa.
Por eso hago locuras que se transforman en lágrimas.
No soporto el tiempo cómo paréntesis hasta llegar al hecho.
No soporto la espera vital hasta una nueva sensación
que me absorba y me desplace, buscando la esencia del ser
y su razón para poder respirarme.
A través de mis locuras estoy buscando una cordura
donde poder soportarme.
¡Oídme a mí!, sin las horas de nadie:
¡Comprobadme!