Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
todo estará quieto,
esperando ahí;
suplicando una respuesta.
Cuando me haya ido
quedarán en ti, mis caricias,
los besos que dibujé
en tu vientre;
ondulantes momentos.
Cuando me haya ido
estaré en el jardín,
junto a las flores que
perfuman tu ambiente.
Seré tu respiro, tu sombra.
Como un amigo,
te acompañaré.
Cuando me haya ido
quedará un vacío
titilando en la oscuridad,
en los rincones más lejanos.
No bastará encender luces
pues es imposible iluminar
un desgarrado corazón.
Pero, no te aferres a esta pena
que te hará daño,
yo te daré la clave
para dejarme ir.
Renacerá en ti
la alegría de vivir.
Mis recuerdos archívalos
en la parte trasera de tu memoria.
Yo estaré en ti, nunca te dejaré
aunque surjan nuevas conquistas,
otros momentos.
Iré contigo y te protegeré
ante cualquier intento de maldad
que pretenda dañarte.
Pues mi amor esencial
lo habrás absorbido
para siempre, sin más.
Amén.
Rodrigo del Río
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