Eso es cosa de mayores,
te repiten, y sin embargo,
tú ya juegas al despiste
con ese joven de tu clase
que te roba la calma
cada vez que te mira.
Para inmortalizar tu sentimiento,
escribes su nombre junto al tuyo
en tu cuaderno
durante la clase de lengua.
Y presientes
que la vida va de eso,
saberse amada
por otro corazón que se desea.
Mientras tanto,
como quien asoma la mano
por debajo del paraguas
para comprobar que sigue lloviendo,
le devuelves la mirada
con cierta indiferencia.
te repiten, y sin embargo,
tú ya juegas al despiste
con ese joven de tu clase
que te roba la calma
cada vez que te mira.
Para inmortalizar tu sentimiento,
escribes su nombre junto al tuyo
en tu cuaderno
durante la clase de lengua.
Y presientes
que la vida va de eso,
saberse amada
por otro corazón que se desea.
Mientras tanto,
como quien asoma la mano
por debajo del paraguas
para comprobar que sigue lloviendo,
le devuelves la mirada
con cierta indiferencia.
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