Esos ojos brujos tuyos
tienen la mala costumbre
de perseguirme aun cuando cierras los párpados.
Yo no sé qué hechizo guardan,
ni de qué noche salieron,
pero cada vez que me miran
algo dentro de mí se arrodilla.
Hay gente que besa,
hay gente que ama,
y luego estás tú…
mirando.
Como si tus ojos supieran
desvestir la tristeza,
abrir la memoria,
encender el deseo
y dejarme temblando
igual que un muchacho.
A veces quisiera huir de ellos,
te lo juro.
Porque no miran bonito:
miran hondo.
Y uno termina cayendo
como cae la lluvia sobre la tierra seca,
sin defensa,
sin orgullo,
sin remedio.
Qué condena la mía
haber encontrado en tus ojos
un lugar tan parecido al cielo
y tan cercano al peligro.
tienen la mala costumbre
de perseguirme aun cuando cierras los párpados.
Yo no sé qué hechizo guardan,
ni de qué noche salieron,
pero cada vez que me miran
algo dentro de mí se arrodilla.
Hay gente que besa,
hay gente que ama,
y luego estás tú…
mirando.
Como si tus ojos supieran
desvestir la tristeza,
abrir la memoria,
encender el deseo
y dejarme temblando
igual que un muchacho.
A veces quisiera huir de ellos,
te lo juro.
Porque no miran bonito:
miran hondo.
Y uno termina cayendo
como cae la lluvia sobre la tierra seca,
sin defensa,
sin orgullo,
sin remedio.
Qué condena la mía
haber encontrado en tus ojos
un lugar tan parecido al cielo
y tan cercano al peligro.