rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Esos ópalos en tu rostro delicado,
han seducido el brillo de los relojes,
con todo ese silencio que tu alma escoge
entre todos los sonidos de timbre impostado
y han impregnado de auroras mediterráneas
el furtivo deambular de las sombras mafiosas,
que se ciñen en mi alma, impecables y celosas,
con semblanzas rimbombantes y formas etéreas.
Esos ópalos en tu faz perfecta
ha germinado el infinito en una semilla,
y sembrado la esperanza, cual farolea cerilla,
borrando mi congoja mientras el sol despierta
y le hurtan al dolor el registro de mi alma,
Como un recién nacido a su cordón umbilical,
eclipsada toda duda en tu belleza angelical
mientras desnudas mi sendero sembrándole de calma.
Esos ópalos en tu tez hermosa
han conspirado para volverme a la vida:
arrancándome del foso de la muerte forajida
y quitándome la lepra, transformándome en rosa
Y la dulzura del universo en arcoíris se riega,
en un soliloquio de diminutos instantes,
que culmina en tus pupilas, hechas de diamantes,
ausentándome a todo, mientras mi corazón vuela.