Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
(A mi vieja)
Sé que tus ojos buscan el mar
(una luna tendida en tus brazos)
y ayer diseñaban refugios azules
de estrellas y soles naranjas
Ayer, se quedaron escondidos
los otoños en tus manos
un verano abierto en el albor de tu mirada
y de blanca brisa, la profunda ola,
que juntos nos hallara?
Madre,
hoy ha pasado el tiempo,
lo recuerdas?
Un día mis ojos se llenaban de colores
y los tuyos eran arpegios
que danzaban sus lágrimas
Hoy ha pasado miles de veces la noche
y todavía escucho tu plegaria
o el silencio de tu voz en los sauzales,
la tibia luz que al andar amarra
los caminos de la sangre.
Querida madre,
cuánto tengo para decirte
de mi recuerdo al buscarte.
Cuánto tengo en mí para abrazarte.
Cuánto dejaste en mí querida madre.
Sé que tus ojos buscan el mar
(una luna tendida en tus brazos)
y ayer diseñaban refugios azules
de estrellas y soles naranjas
Ayer, se quedaron escondidos
los otoños en tus manos
un verano abierto en el albor de tu mirada
y de blanca brisa, la profunda ola,
que juntos nos hallara?
Madre,
hoy ha pasado el tiempo,
lo recuerdas?
Un día mis ojos se llenaban de colores
y los tuyos eran arpegios
que danzaban sus lágrimas
Hoy ha pasado miles de veces la noche
y todavía escucho tu plegaria
o el silencio de tu voz en los sauzales,
la tibia luz que al andar amarra
los caminos de la sangre.
Querida madre,
cuánto tengo para decirte
de mi recuerdo al buscarte.
Cuánto tengo en mí para abrazarte.
Cuánto dejaste en mí querida madre.
Última edición: