Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
(Poema en prosa o prosa en verso)
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco:
Dantesca, horripilante, lóbrega, estrafalaria.
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco.
Y al círculo infernal que trazó Dante,
con nueve oscuridades tormentosas.
Nueve hidras como espadas
cuyas hojas se hunden en las inmediaciones del deseo.
España me recuerda
a un Edén de lagunas con aguas estancadas
y putrefactas sombras posadas en su imagen.
Donde quiso el martillo del herrero
forjar las torrenciales esperanzas.
Donde la náusea vengadora
descuartiza a sus hijos insepultos.
"Un día, España, libre de la mentira de ellos
me buscarás. Entonces ¿qué ha de decir un muerto?"
Y Cernuda expiró sin palpar
las sedas de esos días redentores.
¿Acaso fue el prodigio de la ambición soñada
sepulcro y celosía de su tierra?
¿Germen de eternidades para España fingidas
y tronchadas por pálpitos letales?
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco:
con su milagro incólume,
pues no llegó el Mesías anunciado,
sino la borrascosa fetidez de unos labios mugrientos.
Y sé que aún emanan fuentes de los sepulcros
donde la vida es oro por ciegos despreciada,
donde el deseo asciende como brutal neblina
que empaña a tantas almas y a tantas almas besa,
enroscándose en todas cual serpientes
de trances fugitivos.
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco.
Mientras esas legiones
de féretros invaden esquinas y recodos,
temo a quien no me teme,
sufro por quien no sufre,
sangro por quien no sangra,
porque la sangre es cauce de los vivos.
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco:
Dantesca, luminosa.
Barbecho de ambiciones ascendentes
que hemos de redimir con nuestras llagas.
El pan de cada día se nos ha prometido.
Pero la luz del humo aún no se ha revelado.
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco:
Dantesca, horripilante, lóbrega, estrafalaria.
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco.
Y al círculo infernal que trazó Dante,
con nueve oscuridades tormentosas.
Nueve hidras como espadas
cuyas hojas se hunden en las inmediaciones del deseo.
España me recuerda
a un Edén de lagunas con aguas estancadas
y putrefactas sombras posadas en su imagen.
Donde quiso el martillo del herrero
forjar las torrenciales esperanzas.
Donde la náusea vengadora
descuartiza a sus hijos insepultos.
"Un día, España, libre de la mentira de ellos
me buscarás. Entonces ¿qué ha de decir un muerto?"
Y Cernuda expiró sin palpar
las sedas de esos días redentores.
¿Acaso fue el prodigio de la ambición soñada
sepulcro y celosía de su tierra?
¿Germen de eternidades para España fingidas
y tronchadas por pálpitos letales?
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco:
con su milagro incólume,
pues no llegó el Mesías anunciado,
sino la borrascosa fetidez de unos labios mugrientos.
Y sé que aún emanan fuentes de los sepulcros
donde la vida es oro por ciegos despreciada,
donde el deseo asciende como brutal neblina
que empaña a tantas almas y a tantas almas besa,
enroscándose en todas cual serpientes
de trances fugitivos.
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco.
Mientras esas legiones
de féretros invaden esquinas y recodos,
temo a quien no me teme,
sufro por quien no sufre,
sangro por quien no sangra,
porque la sangre es cauce de los vivos.
España me recuerda a algún cuadro de El Bosco:
Dantesca, luminosa.
Barbecho de ambiciones ascendentes
que hemos de redimir con nuestras llagas.
El pan de cada día se nos ha prometido.
Pero la luz del humo aún no se ha revelado.
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