Raamses
Poeta asiduo al portal
Si me levanto con sol de hombros
sano y a salvo
portador de gratos imposibles,
y me advertí que te ando buscando
para humedecer en hallarte
la llama de la ansiedad,
sabrá entonces de mi tesoro interno
que lleva sin pormenores su nombre
con cariño a esa desconocida.
Si he saturado nuestro encuentro de almizcles
mucho multicolor,
y de abusador embelesado te adorno la piel
entre los dedos, en los ecos de siempre volver,
con manotón y mueca me rechazas
y avergonzado se me caen los poemas del pecho.
Si en cambio jamás cruzo en mí tu destino
puede que años luz yo de terco persevere,
fui presa de esa triste alegría
me habrá hecho sentir el triunfo a ojos cerrados.
La victoria del caballero debajo de tu balcón
esa incertidumbre de un no con un sí,
la rabía de confesar sin confidente
ese oscuro desgaste de anhelo repitiendo,
la angustia del frío sin abrazos enemigos
el deseo de los te quiero, los te quiero, te quiero,
la plenitud de no fracaso porque no lo intento
son las estrellas en el firmamento hipotecadas,
la decepción de abrigar pese a la propia desnudez
gris infección de pedir por algo a cambio,
la providencia que no concede el justo momento
el destino que sopla y se lleva al tinte sincero,
desgana involuntaria de mantener la salud
al fin y al cabo si me ganas y me pierdes
tú tendrás la culpa, la culpa.
Si el día de esperar se agotó
yo regreso del pasado sucio , sin fragilidad,
es que no me atrevo a reclamar mi parte
no por temor, no por inseguridad,
son estos mis días, mi desconocida
si pudieras andar con tu vestido primaveral
yo no me cansaría de sembrarte flores.
sano y a salvo
portador de gratos imposibles,
y me advertí que te ando buscando
para humedecer en hallarte
la llama de la ansiedad,
sabrá entonces de mi tesoro interno
que lleva sin pormenores su nombre
con cariño a esa desconocida.
Si he saturado nuestro encuentro de almizcles
mucho multicolor,
y de abusador embelesado te adorno la piel
entre los dedos, en los ecos de siempre volver,
con manotón y mueca me rechazas
y avergonzado se me caen los poemas del pecho.
Si en cambio jamás cruzo en mí tu destino
puede que años luz yo de terco persevere,
fui presa de esa triste alegría
me habrá hecho sentir el triunfo a ojos cerrados.
La victoria del caballero debajo de tu balcón
esa incertidumbre de un no con un sí,
la rabía de confesar sin confidente
ese oscuro desgaste de anhelo repitiendo,
la angustia del frío sin abrazos enemigos
el deseo de los te quiero, los te quiero, te quiero,
la plenitud de no fracaso porque no lo intento
son las estrellas en el firmamento hipotecadas,
la decepción de abrigar pese a la propia desnudez
gris infección de pedir por algo a cambio,
la providencia que no concede el justo momento
el destino que sopla y se lleva al tinte sincero,
desgana involuntaria de mantener la salud
al fin y al cabo si me ganas y me pierdes
tú tendrás la culpa, la culpa.
Si el día de esperar se agotó
yo regreso del pasado sucio , sin fragilidad,
es que no me atrevo a reclamar mi parte
no por temor, no por inseguridad,
son estos mis días, mi desconocida
si pudieras andar con tu vestido primaveral
yo no me cansaría de sembrarte flores.
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