Paulamira
Poeta recién llegado
Cuando la rutina comienza a parpadear y la luz se hace oscuridad acallando el aullido del mundo con su aliento frío de ensordecedor silencio.
Y la noche te respira en la nuca sin dejarte reaccionar; congelando tu esperanza entumecida.
Y temblando acelerás el paso mientras el sudor se hace dueño de tu cansancio despabilo.
Te acercás al suburbio donde habitan esas almas sedientas de tu último vacilo, impregnadas en el humo que dibuja demacradas soledades.
Es ahí donde se fusionan entre notas y desvelos.
Y los ves de frente al fin llenando tus vacíos con apacible goce y borrando tus temores por primera vez.
Se presentan ante ti sin darte chance a entender como hacen de vos todo lo que nadie entiende sin mostrarse completamente.
Ellos son figuras difusas que sólo ves cuando estás preparado….
Casi como espectros, espectros nocturnos.
Y la noche te respira en la nuca sin dejarte reaccionar; congelando tu esperanza entumecida.
Y temblando acelerás el paso mientras el sudor se hace dueño de tu cansancio despabilo.
Te acercás al suburbio donde habitan esas almas sedientas de tu último vacilo, impregnadas en el humo que dibuja demacradas soledades.
Es ahí donde se fusionan entre notas y desvelos.
Y los ves de frente al fin llenando tus vacíos con apacible goce y borrando tus temores por primera vez.
Se presentan ante ti sin darte chance a entender como hacen de vos todo lo que nadie entiende sin mostrarse completamente.
Ellos son figuras difusas que sólo ves cuando estás preparado….
Casi como espectros, espectros nocturnos.
Última edición: