Rubén Barreiro
Poeta recién llegado
No soy quien dices.
No soy esa nota arrugada,
ya con el torso añejo,
que rauda y ruda,se intercala entre músicas maduras.
No soy yo ese que dices.
No si me llevas a tu boca como agua estancada,
ya sin onda,ni risueño reflejo,
sin piedra que eleve los ríos hasta los flecos de tu cintura.
No soy quien dices.No.
No todo,más apenas nada,
si mi delito fue esperarte sin la envoltura de un esperencejo,
en la cercanía de la distancia,tu palabra surge dura.
No soy quien dices.
Rayo que cautiva en el horizonte,
que mata de la mano,por lo que entretejo
las luces del ya delirante invierno
con mis manos sobre una tierra oscura.
No soy esa nota arrugada,
ya con el torso añejo,
que rauda y ruda,se intercala entre músicas maduras.
No soy yo ese que dices.
No si me llevas a tu boca como agua estancada,
ya sin onda,ni risueño reflejo,
sin piedra que eleve los ríos hasta los flecos de tu cintura.
No soy quien dices.No.
No todo,más apenas nada,
si mi delito fue esperarte sin la envoltura de un esperencejo,
en la cercanía de la distancia,tu palabra surge dura.
No soy quien dices.
Rayo que cautiva en el horizonte,
que mata de la mano,por lo que entretejo
las luces del ya delirante invierno
con mis manos sobre una tierra oscura.