marquelo
Negrito villero
Tan lejos y tan cerca
el peso del mar rebota como un sol
de planeta en planeta.
Toda mi vista queda a distancia de su propia sombra
Tengo un ojo en el alma
en tanto que las filigranas de los rostros
quedan pegados como en una fotografía de leyenda.
Sonríes y luego te marchas,
acaudalando mi tristeza sobre tus hombros
como pajarillo que quita lo que sobra de ti
y sin embargo no huye.
La inmensidad del día se hamaca sobre
la dulces esquinas de tus labios
y el contacto con la música de los románticos
es inevitable.
Esta mujer tiene algo de tierra y orilla;
palabras tejidas sobre los nidos de sombra de los árboles frutales.
Yo la amo. Y el peso de mi amor es el mismo en el verano y en el invierno
Y los arrieros trajinan con los gritos de sus mulas siempre sedientas.
Y el mundo crece para albergar toda tu voz.
Mi beso heráldico siempre en guardia
custodia toda la brisa del bosque
todo perfume en nidos de colores
todo el canto de las sílfides...
Última edición: