Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Espejismo a veces es un beso de mar perdido en la playa,
otras es el extraviado corazón besando las llamas,
a veces el espejismo se queda solitario recitando momentos al alma,
reflejos, destellos, relámpagos , que desde sus faros nublan la flama.
otras es el extraviado corazón besando las llamas,
a veces el espejismo se queda solitario recitando momentos al alma,
reflejos, destellos, relámpagos , que desde sus faros nublan la flama.
Hoy un espejismo difuso se cierne desvelos sobre el océano,
para que la tempestad sigilosa empape su llegada
y se plante justo en el centro avanzando certera hasta mi cara,
haciendo sentir su imponencia, estruendosa arrogancia, hasta encorvar mi espalda,
como tambièn..., puede caminar desnuda hacia la ventana del alba,
cubriéndose de sedas haciendo transpirar mis palmas,
conquistando la esencia de un espejismo que subyuga sin aprisionarla.
para que la tempestad sigilosa empape su llegada
y se plante justo en el centro avanzando certera hasta mi cara,
haciendo sentir su imponencia, estruendosa arrogancia, hasta encorvar mi espalda,
como tambièn..., puede caminar desnuda hacia la ventana del alba,
cubriéndose de sedas haciendo transpirar mis palmas,
conquistando la esencia de un espejismo que subyuga sin aprisionarla.
Como anclar cerca de tu barca,
sin atraer espejismos que desde tus enaguas emanan,
nublo mi vista desértica secando mi boca árida,
anhelando el rocío húmedo,
que se cuele por entre estos labios serios hechos de caña y palma,
caña dulce, embriagante y empalagada,
sucumbiendo a tus besos abiertos como una flor de malva.
sin atraer espejismos que desde tus enaguas emanan,
nublo mi vista desértica secando mi boca árida,
anhelando el rocío húmedo,
que se cuele por entre estos labios serios hechos de caña y palma,
caña dulce, embriagante y empalagada,
sucumbiendo a tus besos abiertos como una flor de malva.
Espejismos ansiosos de calar hondo,
capaz de enmudecer los silbidos de la ventisca,
arrecian sin piedad la sombra de este idiota,
que ha ilusionado con tus centellantes gemidos,
saliendo a borbotones desde mis oídos,
hasta las lozanas fauces de tu animal sensual,
y desesperado trato con un rugido abandonarme al olvido
capaz de enmudecer los silbidos de la ventisca,
arrecian sin piedad la sombra de este idiota,
que ha ilusionado con tus centellantes gemidos,
saliendo a borbotones desde mis oídos,
hasta las lozanas fauces de tu animal sensual,
y desesperado trato con un rugido abandonarme al olvido
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